Un ciudadano iraní fue detenido en el barrio porteño de Flores luego de que quedara firme una condena a 4 años y 6 meses de prisión por integrar una asociación ilícita internacional dedicada a falsificar documentación para facilitar el ingreso irregular de migrantes a distintos países.
Se trata de Samiei Sajjad Naserani, cuya captura fue concretada el viernes a la noche por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires tras una resolución de la Corte Suprema de Justicia que rechazó el último recurso presentado por su defensa y dejó firme la sentencia dictada en su contra.
Cómo comenzó la investigación contra el ciudadano iraní
Según fiscales.gob.ar, el caso se remonta al 12 de marzo de 2019, cuando Samiei Sajjad Naserani y su pareja, Mansoreh Sabzali, arribaron al aeropuerto internacional de Ezeiza en un vuelo procedente de Madrid.
Durante los controles migratorios, ambos exhibieron pasaportes israelíes que figuraban como robados en los registros internacionales, lo que activó una alerta naranja de Interpol. Aunque inicialmente se les permitió ingresar al país, la intervención de la fiscalía derivó en una investigación más profunda.
Días después, la pareja fue detenida en un hotel de la zona del Abasto, donde se secuestró material que permitió reconstruir la actividad de una organización dedicada a la confección y utilización de documentación apócrifa.
Según la investigación judicial, Naserani mantenía vínculos con una estructura criminal que habría operado entre 2015 y 2019 en distintos puntos del mundo.
La organización estaba presuntamente dedicada a obtener, adulterar y distribuir documentos de identidad y pasaportes falsificados para que migrantes pudieran ingresar a diversos países utilizando identidades apócrifas.
Samiei Sajjad Naserani y su pareja Mansoreh Sabzali
Samiei Sajjad Naserani y su pareja Mansoreh Sabzali
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La maniobra habría tenido ramificaciones en Argentina, España, Portugal, Grecia, Reino Unido, Turquía e Irán, lo que llevó a los investigadores a considerarla una asociación ilícita de carácter transnacional.
De una condena en suspenso a una pena de prisión efectiva
En diciembre de 2020, el Tribunal Oral Federal N° 6 condenó a Naserani a tres años de prisión en suspenso por el delito de uso de documento público falso agravado, aunque lo absolvió de la acusación por asociación ilícita.
La entonces fiscal general Gabriela Baigún apeló esa decisión y logró que la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal revocara la absolución en 2021.
A partir de esa resolución, la Justicia lo consideró integrante de la organización criminal y ordenó recalcular la pena. Finalmente, el Tribunal Oral fijó una condena de cuatro años y seis meses de prisión, decisión que fue ratificada en todas las instancias posteriores.
La semana pasada, los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazaron el último planteo de la defensa por cuestiones formales, dejando firme la condena. Con esa resolución, la fiscalía solicitó su inmediata detención, que se concretó el viernes pasado en la Ciudad de Buenos Aires.
Su pareja, Mansoreh Sabzali, había sido condenada únicamente por el uso de documentación falsa y recibió una pena de tres años de prisión en suspenso.