El caso que en junio había generado conmoción en Córdoba dio un giro inesperado. Gerardo Luis Gasparutti, de 43 años, fue detenido acusado de haber asesinado a su esposa, María Lucila Pagani, de 47, quien murió luego de sufrir graves quemaduras durante el incendio del auto en el que ambos viajaban.
La mujer falleció el 17 de junio, tres días después del episodio ocurrido sobre la Ruta E-53, a la altura del kilómetro 8, en la zona rural de Villa Allende.
Así quedó el vehículo luego de que se incendiara.
La detención de Gasparutti fue ordenada por la Fiscalía de Instrucción del Distrito 4, Turno 4, a cargo de Liliana Copello, que lo imputó por el delito de homicidio calificado por el vínculo.
El incendio del auto y la primera versión
El hecho ocurrió el 14 de junio de 2026, alrededor de las 21, cuando se produjo el incendio de un Renault Sandero blanco en inmediaciones de la Ruta E-53.
Cuando llegó la Policía, encontró el vehículo sobre un sector de la banquina oeste, próximo a un canal hídrico y a una boca de alcantarilla. El vehículo presentaba importantes daños provocados por el fuego, principalmente en el habitáculo.
En el lugar se encontraba Gasparutti, quien era el conductor del vehículo, mientras que su esposa, Pagani, había sufrido graves quemaduras. La mujer fue asistida por personal sanitario y trasladada al Instituto del Quemado, donde permaneció internada en estado crítico hasta su fallecimiento tres días después.
En un principio se creía que María Lucila Pagani había muerto tras tener una accidente porque explotó un celular que cargaba en el auto en el que viajaba con su esposo.
En un primer momento, los investigadores trabajaron sobre la versión aportada por Gasparutti. El hombre había señalado que el incendio podría haberse iniciado mientras su esposa utilizaba un teléfono celular dentro del automóvil que se encontraba conectado a una fuente de carga.
Sin embargo, las primeras pericias realizadas por personal especializado de Bomberos comenzaron a poner en duda esa hipótesis.
Durante las tareas realizadas en el vehículo, los especialistas no encontraron en el habitáculo otro teléfono celular, cable ni fuente de carga, elementos que resultaban relevantes para sostener la explicación inicial.
Además, los investigadores habrían percibido un olor compatible con algún líquido combustible.