29 de octubre de 2026 - 13:36

Actualizan la recompensa por un joven desaparecido que residía en el barrio Unimev

El Gobierno ofrece $12.500.000 para quien aporte datos sobre el paradero de Sebastián Codina Bandes.

El Gobierno de Mendoza ofrece una recompensa de $12.500.000 para quien aporte datos sobre el paradero de Sebastián Codina Bandes, un joven de 26 años que vive en el barrio Unimev de Guaymallén y que se comunicó por última vez con su familia el 17 de enero de 2023.

Las personas que tengan información de interés deberán comunicarse a la Dirección de Investigaciones a través de las líneas telefónicas gratuitas 0800 - 222- 6111 o a la División Homicidios 3587159 o al 911.

Darío Sebastián Codina Bandes, uno de los jóvenes desaparecidos en Mendoza.

Darío Sebastián Codina Bandes, uno de los jóvenes desaparecidos en Mendoza.

Una amiga fue la última persona que se comunicó con Sebastián, el 17 de enero, día en que debía ir a trabajar y reunirse con su jefe.

Luego, perdieron total conexión con el joven que trabaja en la feria del usado de Guaymallén y desde entonces el teléfono celular da apagado.

El 3 de febrero de 2023 durante una marcha en la que familiares y amigos realizaron en la plaza de barrio Unimev, la madre, Inés Bandes aseguró que cuando revisaron su departamento hallaron la riñonera de Codina Bandes con sus pertenencias, entre las que se destacan el DNI y una medicación permanente.

Darío Sebastián Codina Bandes tenía 26 años cuando desapareció el 17 de enero de 2023. Su último rastro conocido quedó registrado aquel 17 de enero, cuando cerca del mediodía escribió por WhatsApp a una chica con la que había quedado en encontrarse para ir a una pileta esa misma tarde.

El mensaje fue enviado alrededor de las 12. A las 12.40, la joven respondió. Pero esa respuesta nunca llegó al teléfono de Darío Sebastián. Porque quedó con un solo tilde, señal de que había sido enviado, pero no entregado. Ello terminaría por convertirse en uno de los últimos rastros del joven.

Desde entonces, comenzó una búsqueda marcada por interrogantes. Darío vivía por entonces en una pequeña habitación ubicada en el predio donde funcionaba la Feria del Usado (Rodeo de la Cruz, Guaymallén). Había llegado allí después de alejarse de la casa familiar y le daban el lugar para dormir a cambio de trabajar en la feria.

El joven hacía tareas de mantenimiento, limpieza, pintura; y también realizaba compras para algunos de los negocios del lugar.

Desde el primer día en que su madre fue a visitar la pieza donde estaba viviendo Darío -ya habiendo denunciado la desaparición- hubo algo que nunca cerró. La presencia en el lugar de su riñonera, los documentos, el teléfono celular y un broncodilatador que utilizaba porque padecía asma no tenían coherencia con la idea de que se hubiese ido por su cuenta a otro sitio. Porque eran artículos que él llevaba consigo habitualmente

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