El caso de las tres jóvenes estadounidenses secuestradas durante diez años en Cleveland, hasta que una logró avisar y las rescataron, generó críticas a la policía por parte de los vecinos que aseguraron haber alertado sobre movimientos extraños en la casa donde las tuvieron cautivas.
Las autoridades rechazaron críticas por desoír relatos sobre "mujeres encadenadas" y también "desnudas gateando en el jardín". "No lo tomaron en serio", dijo una de las vecinas, Elsie Cintron.
La policía indicó que en la última década hubo dos advertencias en relación con el domicilio afectado y que no tuvieron nada que ver con las mujeres desaparecidas.
Las autoridades prometieron realizar también una investigación interna sobre la llamada de emergencia de Berry, sobre todo para saber por qué los funcionarios que la atendieron no permanecieron comunicados con ella hasta que llegaran los móviles policiales.
"Amanda es la verdadera heroína", dijo el vicejefe de policía Ed Tomba. "Ella encaminó la situación; sin ella no estaríamos aquí ahora".
Por su parte, otro vecino dijo que observó bolsas de plástico negras después de escuchar que alguien golpeaba una puerta. Y alguien afirmó haber visto a una mujer desnuda tratando de salir por una ventanilla que da al patio trasero hace algunos años.
En ambos casos, según vecinos, se llamó a la policía, que se hizo presente pero no entró a la vivienda.
El director de seguridad de la municipalidad, Martin Flask, sostuvo el martes que la policía no tiene registros de denuncias de que hubiera actividades ilegales en la cuadra, pero agregó que las autoridades siguen revisando sus archivos.
Eso no tiene sentido para Lupe Collins, amiga de las familias de las víctimas. "En el barrio todo el mundo hizo lo que tenía que hacer", aseguró. "La policía no hizo su trabajo".
Juan Perez, quien vive en la misma cuadra de la casa del secuestro, dijo que conoce a Castro desde hace décadas."Siempre se lo veía feliz, bonachón, respetuoso", señaló Pérez. "Se ganaba la confianza de los niños y de sus padres".
Perez relató que Castro tenía un vehículo todo terreno y una motocicleta en los que sacaba a pasear a los niños. Nada hacía pensar que pasase algo raro, agregó.