6 de octubre de 2015 - 00:00

Polémica por el ataque de EEUU a hospital de Médicos Sin Fronteras

El ejército norteamericano aseguró que el bombardeo en Kunduz se debió a pedido de las fuerzas afganas que estaban bajo asedio.

Dos días después del ataque que destruyó un hospital de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) en la asediada ciudad de Kunduz, el Ejército de Estados Unidos cambió hoy su versión oficial y afirmó que bombardeó la zona a pedido de fuerzas afganas que estaban bajo ataque de insurgentes talibanes.

MSF rechazó la nueva explicación del Pentágono y destacó que “la realidad es que Estados Unidos lanzó esas bombas” y, por ende, “sigue siendo responsable por los objetivos que destruye”, según un comunicado difundido en su página web en el que concluyó acusando a Washington de cometer “un crimen de guerra”.

Mientras la tensión entre Estados Unidos y la organización internacional de médicos continuó en aumento, funcionarios afganos informaron que lograron restablecer la calma en Kunduz, la ciudad del noreste del país que fue tomada durante un par de días por los talibanes y luego se convirtió en una zona de guerra.

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, ya había anunciado el jueves pasado que el Ejército, apoyado por ataques aéreos norteamericanos, había recuperado la ciudad. Sin embargo, los combates con el grupo islamista radical escalaron en los días siguientes, y ayer no había presencia internacional civil en la zona que permitiera confirmar la nueva victoria anunciada por Kabul.

En cambio, sí quedó claro que el conflicto seguía activo en el resto del país. Al caer la noche, un par de explosiones sacudieron una zona del oeste de Kabul cercana al Parlamento nacional, y poco después el grupo insurgente talibán se adjudicó la autoría de un ataque suicida contra un centro de inteligencia en esa capital, según informó el portal de noticias local Tolo News.

Autoridades afganas creen que se trató de un asalto a la casa de uno de los jefes de la inteligencia del país, Naeem Baloch, ex gobernador de la sureña provincia de Helmand.

No hubo informaciones inmediatas sobre eventuales víctimas, agregó Tolo News.

La violencia dentro de Afganistán ha sido una constante durante las últimas décadas, inclusive después de que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN dieron por terminada la “guerra” iniciada en 2001, que derrocó a los talibanes, y retiraran al grueso de sus fuerzas, en diciembre pasado.

La cifra de muertos civiles sigue creciendo y actualmente los afganos representan un cuarto de los refugiados del mundo.

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