14 de abril de 2013 - 22:38

Pese al grave conflicto, Pyongyang recibe atletas y promueve el turismo

A pesar de las advertencias de Norcorea de que la posibilidad de una guerra en la península coreana es tan alta que no puede garantizar la seguridad de los residentes extranjeros, ayer exhibió atletas de todo el mundo en una maratón por las calles de la capital, lo que sugiere que sus temores de una inminente crisis militar quizá no sean tan graves como sostiene el gobierno.

En momentos en que se dispone a celebrar hoy el día festivo más importante del año -el nacimiento del fundador del estado comunista Kim Il Sung-, la ambivalencia del mensaje de Pyongyang era sorprendente ayer. Al tiempo que habla de amenazas de una "guerra termonuclear" muestra la actuación de atletas extranjeros e incluso fomenta el turismo.

Los residentes de Pyongyang salieron a las calles para ver a los atletas de 16 países competir en la 26a. edición de la Maratón Mangyongdae por la mañana y por la tarde llenaron un auditorio durante una función de gala en la que actuaron artistas étnicamente norcoreanos procedentes de China, Rusia y Japón, parte de los festejos que culminarán en la fecha del nacimiento de Kim -llamado el "Día del Sol".

Tras correr por la capital, los atletas extranjeros y centenares de norcoreanos fueron aplaudidos en el estadio Kim Il Sung por decenas de miles de personas. La prensa oficial norcoreana dijo que la maratón fue mayor que en años anteriores y que el entusiasmo fue "elevado entre los maratonistas locales y sus técnicos como nunca antes".

"Ya estuve aquí el año pasado y existe la sensación de que la situación es la misma", dijo el taiwanés Chang Chia-che, que terminó en el puesto 15.

El paseo público de atletas extranjeros y actores forma parte de los festejos del nacimiento con indudable intención propagandística, como parte de los incentivos de Pyongyang para resaltar los acontecimientos de cara al público, pese a las amenazas belicistas que lanza al mundo exterior. En las últimas semanas, Pyongyang dijo que no podía garantizar la seguridad de los extranjeros e indicó a las embajadas que consideraran un plan de evacuación, además de pedir a los extranjeros residentes en Corea del Sur que abandonaran igualmente la península.

Sin embargo, la población general no dio la impresión de verse afectada por la crisis.

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