“¡Libérenlos, envíenlos a casa o llévenlos ante la justicia!” es el grito de alarma de 150.000 firmantes de una petición a Barack Obama de que ponga fin al calvario de más de la mitad de los detenidos en la base militar estadounidense de Guantánamo, encerrados desde hace más de una década y sin proceso.
En la prisión militar de la isla de Cuba, esos hombres condenados a una detención por tiempo ilimitado y sin proceso intentan llamar la atención de su situación a través de una huelga de hambre sin precedentes que ya lleva 4 meses. El ayuno es seguido por 100 de los 166 presos, según las autoridades de la prisión, y por 130 según los abogados.