Grecia asumió ayer la presidencia rotatoria de la Unión Europea en presencia de varios dirigentes europeos, una etapa de dimensión simbólica cuatro años después del inicio de la crisis de la deuda y a unos meses de las elecciones europeas.
Grecia asumió ayer la presidencia rotatoria de la Unión Europea en presencia de varios dirigentes europeos, una etapa de dimensión simbólica cuatro años después del inicio de la crisis de la deuda y a unos meses de las elecciones europeas.
"La presidencia griega es una oportunidad para mostrar el futuro no será determinado por la crisis, sino por las lecciones aprendidas de la crisis", declaró el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, en conferencia de prensa en Atenas junto al primer ministro Antonis Samaras.
Durante la ceremonia oficial de inauguración de la presidencia rotatoria de seis meses, Barroso estimó que Grecia "ha hecho esfuerzos destacables" y aunque "se divisa algunas nubes en el horizonte, no es el momento para frenar el ritmo de las reformas".
Barroso, así como todos comisarios europeos, viajaron a Atenas y se reunieron con el gobierno, como lo hacen para cada presidencia de la Unión Europea. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, también se desplazó.