20 de octubre de 2026 - 13:00

Construyeron más de 20 grandes represas en dos ríos para abastecerse de agua, y dos países podrían quedarse sin suministro

El plan de infraestructura sobre los ríos Tigris y Éufrates combina energía e irrigación. Las obras reavivaron un conflicto regional por el reparto del agua.

El agua de los ríos Tigris y Éufrates atraviesa una disputa que involucra a Turquía, Siria e Irak. En las últimas décadas, el gobierno turco desarrolló un ambicioso programa de represas, centrales hidroeléctricas y canales de riego en el sudeste del país, con repercusiones potenciales para los territorios ubicados río abajo.

El proyecto se conoce como GAP, por sus siglas en turco, y su diseño original contempló 22 represas y 19 centrales hidroeléctricas. Es importante distinguir esa cifra de una cantidad confirmada de estructuras terminadas: 22 es el número previsto por el plan, no una prueba de que todas las obras estén construidas y operativas.

Qué es el proyecto GAP y para qué se construyeron las represas

La iniciativa surgió para impulsar el desarrollo del sudeste de Turquía mediante producción de electricidad, almacenamiento de agua e irrigación agrícola. Según la administración oficial del proyecto, las obras fueron concebidas para ampliar el riego en hasta 1,8 millones de hectáreas de la cuenca del Tigris y el Éufrates.

Entre las instalaciones más conocidas aparece la represa de Atatürk, ubicada sobre el Éufrates, una gran obra hidroeléctrica y de regulación hídrica.

Estas infraestructuras pueden aportar energía y ayudar a gestionar recursos para la agricultura. Sin embargo, su funcionamiento también modifica cuándo y cuánta agua continúa hacia los países vecinos, especialmente en períodos de escasez.

Por qué Siria e Irak dependen del caudal de esos ríos

El Éufrates nace en Turquía, cruza Siria y llega a Irak. El Tigris también nace en territorio turco y atraviesa Irak. Por eso, los usos que se realizan aguas arriba afectan las opciones de abastecimiento de las poblaciones situadas aguas abajo.

La discusión no se limita al consumo doméstico: el agua también sostiene cultivos, ganadería, generación de energía y ecosistemas fluviales. En el sur iraquí, la menor disponibilidad de agua dulce puede contribuir, junto con otros factores, a problemas de salinización de cursos de agua y suelos.

La construcción y operación de la represa de Ilisu, sobre el Tigris, generó preocupaciones adicionales en Irak durante el llenado de su embalse.

Las represas no son la única causa de la crisis hídrica

Las sequías, la subida de las temperaturas, la demanda agrícola y las deficiencias en infraestructura también influyen en la disponibilidad de agua. Por eso, no es correcto atribuir toda la escasez regional únicamente a las represas turcas ni anticipar que dos países se quedarán por completo sin suministro.

El verdadero desafío es alcanzar acuerdos de gestión de cuencas que permitan compartir información, coordinar desembalses y reducir riesgos en temporadas secas.

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