13 de junio de 2013 - 23:07

El Papa Francisco celebró su primera misa en español

El Sumo Pontífice argentino expresó que “desde el 26 de febrero no lo hacía y que le hizo muy bien”. Durante la homilía condenó “el mecanismo del insulto”. Encíclica.

El papa argentino Francisco celebró ayer su primera misa en español en la capilla de la Casa Santa Marta en el Vaticano, un gesto que, según confesó, le “ha hecho mucho bien”.

Desde su elección como Pontífice el pasado 13 de marzo, el papa argentino celebra una misa matutina en italiano en general en la capilla de la residencia donde se aloja, durante la cual habla con su estilo sencillo y claro de los problemas de la gente común.

“Era desde el 26 de febrero que no celebraba misa en español. Y me ha hecho mucho bien”, comentó Francisco ante el personal diplomático argentino que trabaja en Italia invitado a la misa.

Durante la homilía, el Papa condenó “el mecanismo del insulto”, que calificó “una forma de denigración hacia los demás”.

“No hace falta ir al psicólogo para saber que cuando uno denigra a otro es porque es él mismo quien no puede crecer y necesita desmerecer a los demás para sentirse alguien”, aseguró.

Por otra parte, el papa Francisco anunció ayer que trabaja en la conclusión de la encíclica sobre la fe iniciada por su predecesor, el papa emérito Benedicto XVI, la primera de la historia escrita por dos pontífices.

“Es una encíclica escrita a cuatro manos, porque la inició Benedicto XVI, y luego me la entregó para que la terminara”, aseguró el Papa durante una audiencia en el Vaticano concedida a una delegación de la secretaría del Sínodo de Obispos.

“Es un documento fuerte. Un gran trabajo, lo ha hecho él y yo lo voy a terminar”, comentó durante el encuentro en el que improvisó en varias ocasiones.

Después de la encíclica, considerado el documento más importante que un Papa escribe durante su pontificado, Francisco contó que prepara una “exhortación apostólica” sobre la evangelización, un tema que conoce muy bien ya que fue uno de los autores del llamado documento de Aparecida, sobre la nueva evangelización en América Latina.

“Ya he escrito algo, pero en agosto, cuando estaré más tranquilo, podré adelantar mucho trabajo”, aseguró.

Francisco renunció a tomar vacaciones en la residencia veraniega de Castel Gandolfo, a las afueras de Roma, y permanecerá en el Vaticano, aunque redujo el ritmo de encuentros y audiencias de agosto, el mes más caliente del verano boreal.

Más colegialidad

El papa Francisco quiere reforzar la colegialidad dentro de la Iglesia y crear una suerte de “onsejo permanente” a partir de los sínodos, las reuniones de obispos de todo el mundo, un idea en la que trabaja junto con los ocho cardenales que designó para reformar la Curia Roma, el gobierno central, indicó ayer al recibir a una delegación de religiosos.

“Se trata de un desafío. ¡Adelante, con libertad! ¡Necesito el aporte de los sínodos. Sin miedo!”, instó Francisco a los miembros de la Secretaría del Sínodo de Obispos durante una charla informal en el Vaticano, durante la cual improvisó en numerosas ocasiones.

“Encontremos el camino para la coordinación entre el sínodo y el obispo de Roma”, pidió.

Los sínodos son asambleas de obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas en el Vaticano para debatir libremente sobre diferentes temas y fomentar la unión estrecha entre el pontífice y los obispos, que suelen estar muy arraigados a la realidad de su propio territorio.

El Papa habló también de las numerosas sugerencias que están llegando a los ocho cardenales encargados de la reforma de la Curia Romana, blanco de críticas y escándalos.

Entre los temas que el Papa dijo que abordará con los ocho cardenales, que se reunirán por primera vez a inicios de octubre, figura también el de la crisis de la familia.

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