El año pasado la ciudad de Buenos Aires puso en marcha el alquiler de bicis públicas en diversos puntos citadinos, no sólo para turismo sino para alentar a los habitantes a su utilización.
El año pasado la ciudad de Buenos Aires puso en marcha el alquiler de bicis públicas en diversos puntos citadinos, no sólo para turismo sino para alentar a los habitantes a su utilización.
Esto sumado a las bici sendas y calles peatonales espera repercutir en la concientización sobre transportes no contaminantes, en la mayor fluidez en el tránsito y en la salubridad. El poco espacio que se necesita para estacionarlas es otro de los aspectos positivos.
En Mendoza en tanto es muy bajo el número de los habitantes que acuden a sus trabajos en dos ruedas en el centro, sin embargo el diseño de sendas específicas se multiplica en capital como en Godoy Cruz.
Por otra parte, con el desarrollo de los caminos del vino surgieron empresas de alquiler para que los viajeros recorran las zonas vitivinícolas. Con el tiempo la modalidad se extiende, sin embargo falta mucho camino por recorrer.
Para instaurar la cultura de la bici hacen falta arterias seguras, así como sitios para depositarlas y luego encontrarlas en el mismo lugar, además de transporte adecuado para poder trasladarlas.