Nuevas manifestaciones conmovieron ayer a San Pablo desde temprano. Si hasta el martes el movimiento contra los aumentos de transporte público se mantuvo en el centro de la ciudad, ayer se extendieron a la periferia y a municipios del Gran San Pablo.
En el lejano barrio de M'Boi Mirim, en la zona sur de la ciudad, manifestantes del Movimiento Periferia Activa y del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo comenzaron desde bien temprano a manifestar. Eran las 7.30 horas de la mañana, donde la mayoría sale rumbo a sus trabajos. Gilson García, de Periferia Activa, declaró que la protesta es por el reajuste del boleto de ómnibus, "pero va más allá. Es una manifestación por la mejoría del transporte para todos".
Una mujer de 36 años, que trabaja en el hospital Sao Luiz salió de trabajo para ir a la marcha matutina: "Mi jefa sabe que estoy aquí y ella me apoya. Sabe cuánto sufro por culpa del mal transporte de ómnibus".
Dos horas más tarde, a las 9 de la mañana, los líderes de Periferia Activa entraron en la subintendencia para hablar con los funcionarios. Pero afuera el ambiente se enardeció. Grupos de manifestantes intentaron abrir las puertas y entrar en los despachos donde se realizaban las conversaciones. Hubo reacción de la policía militar con gases lacrimógenos. En intendencias del gran San Pablo se vivió exactamente el mismo tipo de protestas. En San Bernardo, un municipio rico donde vive el ex presidente Lula da Silva, hubo también protestas.
En la madrugada de ayer, el descontrol se había adueñado del centro de la capital paulista. A los gritos de "Quebrar, quebrar es mejor que manifestar", grupos de jóvenes intentaron entrar en el Teatro Municipal. En ese momento, había un centenar de personas que asistían a una ópera. Pero no sólo eso: otros grupos se dirigieron a tiendas de informática y de celulares. Rompieron las vidrieras y procedieron a saquear los locales. También incendiaron un vehículo del canal de TV Rede Record. Esta vez, la Policía militar que estaba lista desde temprano, demoró en actuar. Y hubo casos, como el de la intendencia paulista, en pleno centro, en los que recién intervino al final.
Tras estos disturbios, el gobierno anunció que enviará a integrantes de la policía de élite a cinco sedes de la Copa Confederaciones. Miembros de la Fuerza Nacional, que asume el papel de la policía de cada estado en disturbios sociales o en situaciones excepcionales, serán enviados a los estados de Río de Janeiro, Bahia, Minas Gerais, Ceará y el Distrito Federal de Brasilia, indicó el Ministerio de Justicia en un comunicado citado por Agencia Brasil. "El perfil de la Fuerza Nacional es conciliador, mediador y no represor", dijo el ministerio de Justicia.