La violencia religiosa que impera en Irak desde el derrocamiento de Saddam Hussein volvió recalentarse y azotar el país por la tarde de hoy, cuando una serie de atentados con coches bomba dejó ya más de 70 muertos, ante todo en Bagdad, la capital.
La violencia religiosa que impera en Irak desde el derrocamiento de Saddam Hussein volvió recalentarse y azotar el país por la tarde de hoy, cuando una serie de atentados con coches bomba dejó ya más de 70 muertos, ante todo en Bagdad, la capital.
La mayor parte de los más de doce estallidos se produjo en barriadas chiitas de la ciudad de Bagdad, y algunos en sitios públicos muy concurridos, como calles comerciales, ferias a cielo abierto y un estacionamiento de automóviles.
Si bien ninguna organización se había atribuido la mortífera seguidilla de explosiones, expertos locales e internacionales tienden a atribuirlas a musulmanes sunnitas y muy especialmente al Reino Iraquí del Islam, rama local de la organización salafista y fundamentalista Al Qaeda, que suele usar coches bomba.
Uno de los atentados más graves se produjo en la calle comercial Al Saadun, en pleno centro de Bagdad. Costó la vida a seis personas e hirió a otras catorce, entre ellos cuatro policías. A continuación, el estallido sucesivo de un auto y una bomba en la feria a cielo abierto del barrio de Umm al Maalef provocó la muerte de seis personas y heridas a 34 más.
Otro de los atentados ocurridos en el centro de Bagdad se produjo en la zona de Sadriya, donde el estallido de otro automóvil explosivo costó la vida de cuatro personas y provocó heridas a once más, informó la cadena CNN.
También estallaron autos explosivos, con gran número de víctimas y daños materiales, en Al Kazamiya (una zona de predominancia chiíta cerca del santuario del imán Musa al Kazem, venerado por los partidarios de esa rama de la religión musulmana), en Al Baida y Al Habiba, informó la agencia Efe.
Pero también hubo al menos un atentado fatal en las proximidades de la mezquita suní Al Samarai, en la zona de Bagdad al Yadida.
Otros atentados produjeron muertos, heridos y daños en Nuevo Bagdad, Sabi al Bur y Baya (en un mercado), Habibiya, Jisr Diyala, Shaab y Madain.
La tensión entre los chiitas, que gobiernan el país, y los sunnitas, una numerosa minoría, llegó a producir miles de muertos entre 2006 y 2007. Luego, aumentó después de la retirada de las tropas de Estados Unidos, en diciembre de 2011. El conflicto que afecta a Siria, por su parte, tiende a derramarse hacia Irak.
A fines de diciembre, empezaron a producirse protestas en las zonas sunnitas de Irak contra el gobierno chiita de Nuri al Maliki. Acusan al primer ministro de marginalizarlos desde que, a consecuencia de la invasión extranjera de 2003, cayó Saddam Hussein y su régimen durísimo pero laico.
Al Maliki, ante el incremento de la violencia, varios cambios en los altos mandos militares y lanzó una operación de limpieza de integrantes de Al Qaeda en la provincia de Anbar, colindante con Siria, desde donde recibe apoyo del frente Al Nusra, que pretende derrocar al presidente Bashar al Assad por las armas.
En abril, según datos de Naciones Unidas, murieron en atentados 700 personas en Irak. En lo que va de mayo, las víctimas fatales son 300.