17 de febrero de 2014 - 03:14

La oposición venezolana convocó a una gran marcha contra la violencia

Henrique Capriles llamó a preparar una nueva protesta nacional pacífica, en fecha a definir. Fue en respuesta a las voces oficialistas que denuncian que los desórdenes son una trama conspirativa para derrocar al Gobierno.

El ex candidato presidencial y referente de la oposición en Venezuela, Henrique Capriles, anunció ayer la próxima convocatoria a una marcha nacional pacífica “contra el paramilitarismo y los grupos armados, y a favor del abastecimiento”.

“Es obvio que hay un grupo interesado en la violencia y cada vez el olor es más claro hacia quien apunta: al que necesita de esto para tapar los problemas y está teniendo éxito”, advirtió Capriles durante una conferencia de prensa. El gobernador del estado de Miranda consideró que la democracia está en “estado crítico” en Venezuela, e insistió en la necesidad de que “cese la tortura y la represión” contra los grupos opositores.

Capriles le pidió al presidente Nicolás Maduro -que lo derrotó por un estrecho margen en las elecciones de abril de 2012- que “los grupos paramilitares sean desarmados”. “Póngale fecha y póngale hora y díganos que tenemos que hacer para que eso sea posible pero el país está cansado de chácharas y discursos”, afirmó el gobernador. Admitió además “diferencias respecto de cuál es el camino” a seguir dentro de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) y adelantó que Leopoldo López, sobre quien pesa una orden de captura, “va a hacerle frente a esta persecución del gobierno”.

Denuncia de "golpe"

La convocatoria de Capriles se produjo luego de que la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, denunciara la posible gestación de un golpe de Estado en Venezuela. La titular del ministerio público sumó su voz a la de otros funcionarios -entre ellos, el presidente Nicolás Maduro- que afirman que los desórdenes que tienen lugar en Caracas y otras ciudades venezolanas desde mediados de la semana pasada forman parte de una trama conspirativa que busca derrocar al Gobierno.

Ayer, la ministra de Información y Comunicación (MinCI), Delcy Rodríguez, insistió en la teoría de una conspiración, durante una conferencia de prensa en la que atribuyó la autoría del golpe en marcha “al narcoparaco” Álvaro Uribe Vélez, ex presidente de Colombia.

Capriles, en una rueda de prensa ofrecida ayer en Caracas, le siguió la corriente a esa versión pero para reducirla al absurdo: “Los civiles no damos golpes de Estado”, le devolvió la pelota al oficialismo, “así que le exigimos al Gobierno que muestre las evidencias de los militares que pueden estar actuando contra la Constitución”.

Y aseguró el también gobernador del estado de Miranda (norte): “No estamos jugando al caos. No pretendan tapar con foquismos los graves problemas que está viviendo nuestra Venezuela, ni traten de meternos allí a nosotros. Hay un profundo descontento en el país”.

Capriles dio un paso al frente con su intervención, después de que los hechos en la calle parecieran haberle concedido la iniciativa política a los dirigentes de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que, como Leopoldo López y María Corina Machado, favorecen opciones más allá de las electorales para desalojar al Gobierno de Nicolás Maduro.

Capriles exigió al primer mandatario el desarme de los grupos paramilitares adeptos a la revolución y, si bien rechazó la violencia, pidió que no se criminalice a los estudiantes “que tienen razones para protestar”. Al adelantar la próxima realización de una marcha contra la violencia, aseguró que pronto dará a conocer el lugar y fecha para la convocatoria.

La noche anterior, autoridades de la policía política allanaron las residencias de Leopoldo López y de su padre. El Gobierno imputa a López la autoría intelectual de los desórdenes.

Ayer, bajo el sol caribeño, cientos de estudiantes marchaban por la avenida Francisco de Miranda, el centro geográfico de la ciudad. Pero las expectativas estaban enfocadas en el día de hoy, cuando se despejarán las incertidumbres sobre los efectos que tendrá la decisión del presidente Nicolás Maduro de castigar a los cantones opositores suspendiendo los servicios de subterráneos y colectivos que los atienden.

Ambos sistemas constituyen los medios principales para la movilización de los caraqueños, que ahora deberán enfrentar, además de sus penurias cotidianas para conseguir determinados bienes de consumo, la duda acerca de cómo llegarán a sus sitios de trabajo.

También para hoy se espera una reacción de los “colectivos” o grupos de base armados del chavismo, de quienes el sábado el presidente Maduro pareció distanciarse. “El que lleve franela roja y saque un arma para atacar a alguien, no es chavista”, fue su advertencia.

En su edición de ayer, el diario Últimas Noticias de Caracas puso en entredicho la versión oficial sobre los disturbios del miércoles, los más graves de la semana, que en la capital tuvieron un saldo de tres muertes y decenas de heridos. Haciendo un análisis de fotos y videos aficionados, el diario demuestra que funcionarios de la policía política reprimieron a los manifestantes con disparos, y que podrían haber causado dos de los decesos.

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