29 de noviembre de 2025 - 00:15

Una vacuna contra la estupidez

Cada vez se vacunan menos niños y adolescentes. Estos números parecen esconder una suerte de movimiento que se visibilizó con fuerza durante la pandemia de Covid-19. Al calor del aislamiento social preventivo y obligatorio se multiplicó un discurso antivacuna de alcance mundial.

El paso por siete provincias de nuestro país de dos micros que viajaban desde Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y Salvador Maza (Salta) hasta la ciudad de Buenos Aires y desde allí a una comunidad cerrada en San Javier (Uruguay) encendió las alarmas. Durante el fin de semana largo el Ministerio de Salud de la Argentina declaró una alerta ante posibles brotes de sarampión tras conocer que cuatro de los cinco integrantes de una familia uruguaya fueron diagnosticados con la enfermedad.

Esos colectivos pasaron por Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Santa Fe, Buenos Aires, CABA y Entre Ríos el 13, 14 y 15 de noviembre y los pasajeros de las tres unidades en las que viajaron hicieron paradas en estaciones de servicio, terminales de ómnibus (Liniers y Retiro, entre ellas) y pueblos. Se calcula que cada caso de sarampión puede contagiar a unas trece personas más. De ahí la alarma de las autoridades sanitarias.

De acuerdo con datos oficiales, hasta la semana epidemiológica 26 de este año, la Argentina confirmó 35 casos de sarampión, la mayoría contraído en otros países. Desde el año 2000, nuestro país mantiene el estatus de eliminación de la circulación endémica, aunque mantiene la vigilancia epidemiológica activa por brotes aislados, en general, vinculados con viajeros internacionales y falta de vacunación. Ese es el punto.

La semana pasada, la Sociedad Argentina de Pediatría advirtió sobre la caída histórica en las tasas de vacunación de niños y adolescentes. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación, menos de la mitad de los chicos recibió en 2024 las vacunas del ingreso escolar, llamadas coloquialmente “vacunas de los 5” y “de los 6” años.

Por ejemplo, mientras en la década 2009-2019, el refuerzo del ingreso escolar de la vacuna que combate la "polio" llegaba a 84%, en 2024 fue 47,6%. En el caso de la triple viral -que protege de paperas, rubeola y sarampión- sólo se vacunó a 46,7% de los chicos el año pasado, cuando desde 2009 llegaba casi a 90%.

Lo que impresiona a los sanitaristas es el nivel del derrumbe: significa una caída de entre 6 y 12 puntos respecto del 2023, algo que no ocurría desde hace quince años y que se completa con una caída de 10 puntos en las “vacunas de los 11”. Por caso, sólo la mitad de los preadolescentes recibieron en 2024 la dosis única que los protege del contagio del virus de papiloma humano.

Estos números parecen esconder una suerte de movimiento que se visibilizó con fuerza durante la pandemia de Covid-19. Había gente que todos los días tomaba dióxido de cloro diluido en agua destilada como forma de evitar el contagio. Al calor del aislamiento social preventivo y obligatorio se multiplicó un discurso antivacuna de alcance mundial y hasta una conocida periodista porteña se empinó en horario central de la televisión una botella que contenía la llamada Miracle Mineral Solution.

No hay que ir tan lejos. Este jueves 27, la diputada nacional Marilú Quiroz organizaba en la Cámara baja una jornada en la que se debatirían “perspectivas legales, políticas, genéticas e infectológicas sobre vacunas aplicadas desde 2020”. Entidades científicas pidieron suspender la jornada pese a que la propia legisladora del PRO advirtió no ser antivacuna aunque si marcó su posición: “Estoy en contra de la vacunación obligatoria y compulsiva”, dijo en un canal de streaming.

Sería lo que Nicolás Viotti describe en una nota publicada por El Dipló como un estilo “anti populista” asociado con un “recorte de las políticas de cuidado”. Una corriente para la cual “las vacunas son parte de un modelo autoritario tendiente a imponer una política homogeneizante que no respeta la libre elección”.

La pregunta, entonces, es cuál es la política en la materia de la gestión del presidente Javier Milei. En esa línea, la aparición más recordada del ministro de Salud, Mario Lugones, coincidió con su reunión en mayo pasado con su par de Estados Unidos, Robert Kennedy Jr.

* El autor es periodista. [email protected]

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