En una semana de gestión bastante activa, el gobierno de Alfredo Cornejo logró prácticamente un total aval legislativo (sólo un voto en contra) para imponer la llamada ley de alivio financiero, con la que el Ejecutivo pretende incentivar a las entidades bancarias y billeteras virtuales a refinanciar deudas de miles de mendocinos en situación de mora.
Es una medida con la que la gestión provincial se desmarcó sutilmente de la dureza de la Nación en un marco no habitual de endeudamiento de muchísima gente que en el país debió recurrir a tarjetas de crédito o billeteras virtuales para sus gastos básicos.
Una votación que debía esperarse ya que al respaldo legislativo del cornejismo y sus aliados se sumó la oposición, que no simpatiza con el gobierno local pero que se suma al reclamo nacional de atención oficial a los casi 5,9 millones de morosos por distintos motivos.
La contracara fue la esperada reacción de La Pampa a raíz del decreto presidencial que le otorgó a nuestra provincia la percepción del 100 por ciento de las regalías de Los Nihuiles. El gobernador Ziliotto había prometido venganza y recurrió al juez federal de Santa Rosa para imponer una cautelar que frenó la medida nacional.
El gobierno de Cornejo queda a la expectativa mientras se analizan alternativas. Por tratarse de un conflicto entre provincias no se debe descartar recurrir a la Corte Suprema de la Nación objetando la jurisdicción del juez federal pampeano. Ya hay acciones previas de nuestra provincia en dicho aspecto.
Entre tanto, el escenario nacional no permite distracciones. Hay un nivel de desgaste de la gestión presidencial que reflejan las encuestas. No se puede especular cuando aún falta un año para las elecciones en un país tan cambiante como el nuestro, pero sí están siempre presentes en cualquier círculo los que se refieren a la conveniencia de mantener desde aquí una alianza tan contundente.
El acentuado ataque verbal del presidente a medios y periodistas coincide en estos momentos con números de la economía que ayudan al gobierno por un lado pero alertan por otro. Y encima, la presentación del proyecto de presupuesto para 2027 ya produjo impensadas rispideces en el ámbito del Congreso hasta entre libertarios.
La “picardía” de los números para universidades y discapacidad generó un descontento de tal magnitud que la titular del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich, debió salir a hacer público su descontento y el pedido de que no la “tomen por tonta” desde los despachos de Casa Rosada y el Ministerio de Economía.
La queja pública a través de los medios de la ex candidata presidencial del Pro repercutió con fuerza en el Parlamento. Por ello los principales alfiles de la mesa política mileísta, con Martín Menem y el jefe de Gabinete, Santilli, a la cabeza, tuvieron que arremangarse para comenzar a calmar los ánimos ante la necesidad de debate de la pauta, que también apunta al refuerzo en defensa a partir de la nueva política sobre Malvinas. Diputados es la cámara iniciadora.
La reacción de Bullrich en este caso potenció las especulaciones no sólo sobre el clima político en el espacio mileísta, sino, además, sobre el destino de la para nada dócil legisladora. Aunque en este asunto mostrara un nivel de hartazgo que decidió y necesitó difundir.
Y a partir de la reacción de la senadora se puede entrar en el campo de las especulaciones electorales que comienzan a ganar terreno. ¿Querrá Bullrich volver a candidatearse para la presidencia el año próximo? Si lo pretende, ¿en qué condiciones o espacio? Por el momento evade toda especulación, pero como parte de su reciente enojo hecho público dijo al ser entrevistada por televisión que “lo que importa es la continuidad del modelo”. ¿Interna libertaria? A un presidente no se le hacen internas, decía Marcos Peña, jefe de Gabinete de Macri antes de las PASO que detonaron a su gobierno.
Y reaparecen nombres trascendentes de la política reciente, como el mendocino Ernesto Sanz, cofundador de Cambiemos en su momento, sugiriendo lanzarse para el año que viene con la esperanza de conformar una coalición similar a partir de sectores del radicalismo. Y también hay gobernadores que vuelven a hablar del opaco proyecto Provincias Unidas con el que compitieron en las últimas legislativas.
Y como si fuese poco, ahora Pichetto propone un acuerdo entre peronistas, macristas y radicales. Difícil imaginar esa amalgama si se tiene en cuenta que el rionegrino ha pedido la anulación del juicio contra CFK en la causa Vialidad.
No obstante, la constitución de una tercera fuerza no debe ser totalmente descartada. Se deben tener en cuenta números de encuestas que marcan un nivel de descontento elevado con el gobierno de Milei, pero también una marcada reticencia a avalar una posible vuelta kirchnerista al poder. Bastante más que los habituales indecisos.
La cuenta regresiva electoral está cerca de comenzar a marcar el tiempo. En poco más de un mes faltará un año justo para las presidenciales y con ellas la sucesión local y el envío de diputados y senadores al Congreso. Mucho para evaluar y negociar por parte del oficialismo mendocino.
El gobernador sigue midiendo tiempos, especulando para algunos. Apuesta para la gobernación por uno de sus colaboradores, pero sin dejar de tener en cuenta al intendente Suárez.
En tanto Luis Petri cumple con su estrategia de no hablar de ninguna postulación hasta el año próximo. Pero está vigente y cada vez que puede en las redes marca sutiles diferencias con el gobernador. Un asunto delicado que puede poner a prueba la fuerza del acuerdo entre mileísmo y cornejismo.
* El autor es periodista. [email protected]