A poco más de un año de las elecciones presidenciales, el mileísmo busca la mayor consolidación posible de su espacio, lo que incluye candidatos propios en las provincias. Esto lleva a varios gobernadores aliados a pensar en posibles estrategias consensuadas o directamente a tomar recaudos si se presenta el escenario de competencia directa.
Resulta lógico que una fuerza política nueva, que por lo tanto llegó al poder con mínima representación parlamentaria y muy relativa presencia territorial, pretenda al cabo de un período de gestión y con fuertes aspiraciones hacia adelante contar con los recursos partidarios apropiados para competir decorosamente por las gobernaciones e intendencias.
En ese contexto, el gobierno local confirmó recientemente la decisión de mantener las elecciones primarias (PASO) en la provincia el año próximo. En medio de un debate inconcluso en el Congreso, pero siempre enmarcado en el objetivo del oficialismo nacional de eliminarlas, o al menos suspenderlas una vez más, el cornejismo mantiene aquí su argumento para que siga habiendo PASO: en Mendoza siempre se utilizaron correctamente, dieron buen resultado. Lo afirmó en su momento Alfredo Cornejo y lo acaba de ratificar su ministro Natalio Mema.
Ese buen uso y buen resultado el gobierno provincial lo fundamenta, de algún modo, en una mayoría de convocatorias electorales en las que se produjo competencia entre espacios para definir las candidaturas, algo que a nivel nacional la mayoría de las veces no ocurrió. Y también se argumenta que el mecanismo evitó la participación excesiva de listas, llevando a muchos sectores minoritarios a agruparse para definir en las urnas las postulaciones definitivas.
Hay ejemplos. En las elecciones generales de 2015, cuando debutaron las PASO a nivel local, sólo tres fórmulas pasaron el filtro de las primarias y compitieron por la Gobernación. Fue cuando ganó Alfredo Cornejo por primera vez.
Es un desafío importante para el oficialismo local si se tiene en cuenta que a nivel nacional seguramente terminará acompañando la eliminación o suspensión que promueve la Casa Rosada. Y porque uno de los gobernadores que en 2025 concretó una alianza de similares características que la que armó Cornejo en Mendoza, el radical chaqueño Leandro Zdero, impulsó con éxito en la Legislatura de su provincia la suspensión de esas elecciones para el año próximo sumándose al criterio de ahorro que argumentan desde la Nación.
Por otra parte, el mantenimiento de ese recurso electoral le permite al oficialismo provincial mantener abierta la expectativa de varios de sus integrantes con respecto a la carrera por la sucesión de Cornejo, que no estará en condiciones de volver a competir el año próximo por el cargo que hoy posee.
Los anotados para eventualmente competir entre los del equipo de colaboradores del titular del Ejecutivo o sólo por cercanía radical, como el intendente de la ciudad de Mendoza, Ulpiano Suárez, forman parte en estos momentos de un abanico de opciones que debería considerar primero el gobernador para depurar luego y dejar activo un nombre, el del postulante que encabece la fórmula provincial.
Mucha semejanza, como ya se ha dicho varias veces, con el escenario previo a las elecciones de la primera sucesión de Cornejo, en 2019, pero ahora con un agregado especial: el indudable peso de Luis Petri y su convicción de que en su derrotero político inmediato el camino lo conduce hacia las elecciones provinciales venideras. Será uno de los nombres propios de La Libertad Avanza.
Petri se basa en los apoyos que dice recibir periódicamente en sus recorridas por la provincia y en números estadísticos que, según su entorno, avalan con sustento sus deseos de ser candidato a nivel local.
Su competencia, en especial si la elección provincial se mantiene desdoblada de la nacional, se basará en una clara referencia con la gestión presidencial de Milei, que, también según números que maneja el petrismo, mantendría una nítida imagen positiva entre los mendocinos.
El gobernador Cornejo, mientras tanto, no dejó sospecha alguna en la semana sobre su alineamiento con la Nación, fundamentalmente en materia económica.
En el marco de un foro sobre el rumbo de la minería en el país, realizado en Buenos Aires, fue claro al referirse al futuro del presidente Milei: será reelecto el año próximo, dijo.
Sus fundamentos tuvieron sustento desde la mirada de quien apoya con pragmatismo los cambios impulsados en materia económica. Reconoció que el cambio macroeconómico encarado desde la asunción de la actual gestión generó dificultades económicas claras, como la caída del consumo y del empleo, pero que pese a ello el oficialismo ganó con claridad las elecciones de mitad de mandato con números favorables en 16 provincias, lo que representa –dijo- un respaldo de la sociedad muy claro en cuanto a la dirección elegida.
Cornejo opinó que el envión del año pasado se puede mantener en 2027, considerando que cualquier opción electoral que no asegure la continuidad de la orientación política e institucional adoptada por el gobierno libertario sería de peligro para los procesos económicos en marcha. Justamente, el panel que integró en esta oportunidad estuvo enfocado en las inversiones mineras y lo que ellas representan para provincias ya involucradas, como Mendoza.
Según sus palabras, una parte de los sectores aliados a la gestión libertaria nacional están dispuestos a “poner el cuerpo” para asegurar un segundo mandato del presidente Milei. Queda claro que las representaciones radicales provinciales alineadas, como es el caso de Cambia Mendoza, no dudarán en respaldar las propuestas que vayan en línea con el reordenamiento macroeconómico.
Algo así como la obligación de contener al oficialismo nacional aun ante síntomas de adversidad que surjan teniendo en cuenta el descontento creciente que muchas encuestas reflejan.
* El autor es periodista. [email protected]