…que leas estas líneas. Además de informativas, te podrían ser útiles. No todos viajan a Chile por ropa o electrónicos. Otros van de vacaciones, por tareas académicas, obligaciones laborales o visitan amigos y familiares. En cualquier caso, en reuniones o situaciones de diálogo no es infrecuente que algún trasandino introduzca el tema de la Patagonia oriental. Los motivos podrían ser varios, principalmente las palabras del actual candidato a presidente de Chile, José Antonio Kast, en sus redes sociales: “La Argentina ya nos ha robado suficiente territorio”. También suelen ser causas del tema el gusto por polemizar o saber qué pensamos al respecto. El telón de fondo siempre será que Argentina le robó la Patagonia oriental a Chile o, según los más moderados, se aprovechó de una circunstancia controversial para hacerse de ella presionando por la firma del tratado de 1881, según el cual la cordillera de los Andes es la frontera entre ambos países. De acuerdo a varios historiadores chilenos y opiniones generalizadas en la cultura política trasandina, la circunstancia controversial habría sido la guerra entre Chile y la Confederación Peruano-Boliviana pues se suponía que Chile no pelearía en dos frentes ya que Argentina amenazaba con involucrase en el conflicto a favor de la segunda. Hoy arrecia en las redes y en decenas de Youtube aquella queja por la Patagonia Oriental, quizá en vista del diferendo por el campo de hielo sur, de la fabulosa riqueza que emerge de esa tierra, como es Vaca Muerta. Y más aún a raíz de las recurrentes declaraciones de Kast quien tiene más de 900.000 seguidores en sus redes.
El refrán dice: “por la boca muere el pez”. Observe el lector cómo Chile determinó su geografía en su Constitución Política de 1828. En su art. 2.0 expresa: “Su territorio comprende de norte a sur, desde el desierto de Atacama hasta el Cabo de Hornos, i de oriente a occidente, desde las cordilleras de los Andes hasta el mar Pacífico, con las islas de Juan Fernández i demás adyacentes”. Por si hubiera habido desavenencias entre los constituyentes trasandinos que les hicieran pensar dos veces una decisión de tamaña trascendencia, como era definir sus límites, la posterior Constitución Política de Chile de 1833 reafirmó aquella determinación. Dice su Capitulo I. Del territorio artículo 1º: “El territorio de Chile se extiende desde el desierto de Atacama hasta el Cabo de Hornos, i desde las cordilleras de los Andes hasta el mar Pacífico, comprendiendo el Archipiélago de Chiloé, todas las islas adiacentes, i las de Juan Fernández”. En ambos casos las letras itálicas nos pertenecen. No debe el lector ir a bibliotecas especializadas; ambas constituciones se encuentran en la web, incluso fotos de sus originales.
¿Por qué añorar supuestos derechos sobre la Patagonia oriental, si de manera explícita Chile determinó que su territorio se encuentra entre los Andes y el Pacífico? Además, lo hizo en su Constitución Política cincuenta años antes del tratado de 1881. Recuerde el viajero estos textos, si alguna vez se ve involucrado en estas discusiones, por lo general desagradables. Las gratuitas quejas provenientes del otro lado de los Andes no contribuyen a la buena relación entre ambos pueblos. Más aún, despiertan en varios trasandinos infundados resentimientos que enturbian su actitud hacia nosotros. Tampoco se trata de antiguallas, como lo evidencian las declaraciones de un posible presidente de Chile a partir del 25 de noviembre.
* Del Instituto de Filosofía–UNCuyo.