8 de noviembre de 2026 - 00:10

Se gobierna gobernando, no profetizando

Está claro que un trader como es el ministro de Economía y un presidente que se siente una especie de profeta repitiendo teorías de intelectuales que nunca afrontaron la responsabilidad de participar de un gobierno, no tienen la menor idea de cómo lograr salir del estancamiento de la economía.

Presidente de la Academia Argentina de la Historia

En marzo o abril el ministro de Economía se ufanaba que en las próximas elecciones presidenciales la economía vencería a la política. Pasaron algunos meses y trasciende que en conversaciones con allegados y personajes del oficialismo pide un acuerdo político para poder sacar a la economía del estancamiento. Siempre sigue vigente el famoso pedido del ministro de Hacienda Guizot al rey Luis Felipe de Orleans: “Sire haced buena política y os daré buenas finanzas”. No lo entiende el presidente que insiste que no le interesa la política sino la economía, aunque ahora prestigiosos economistas le niegan esa condición de economista. Tal vez no le moleste, porque prefiere -como vemos en sus diatribas- el rol de profeta, incluso de redentor….

El presidente admitió, como señalamos en una nota anterior, que los resultados se demoran y lo atribuyó a la situación internacional como la suba de la tasa de interés por la Reserva Federal de los Estados Unidos. Sin embargo, los datos desmienten la excusa del presidente, los términos del intercambio son los más favorables para la Argentina desde principios del siglo XX, incluso los muy positivos que tuvimos en la primera década de este siglo XXI y que el gobierno del matrimonio Kirchner dilapidó.

El presidente y el ministro de Economía aluden al incremento de las tasas, internacionales que se elevaron en los bonos del tesoro de USA a 10 años desde 4,9 a 5,09% anual y el Bono USA a 30 años al 5,43%; un panorama idílico si comparamos con 1981 cuando Paul Vocker para terminar con la inflación llevó la tasa al 20%. En diciembre de 1981, los bonos a 10 años pagaban 15, 81%. Esta elevación de tasas provocó la crisis de la deuda latinoamericana.

La Argentina hoy no puede desdeñar las turbulencias mundiales con conflictos bélicos prolongados, los problemas de abastecimiento energético, cuestiones climáticas, deudas crecientes en Estados Unidos y Europa. Pero después del desastre provocado por el kirchnerismo cuando nos llevó nuevamente el déficit energético, algunas de nuestras debilidades se han superado; hoy somos exportadores de energía con tendencia a triplicarla en poco tiempo por los nuevos mercados que aparecen que antes eran abastecidos desde Rusia o Medio Oriente.

Se agrega el potencial de exportaciones mineras como el litio y el cobre necesarios para los cambios energéticos y digitales. Además, si el gobierno termina de una vez con las retenciones a las exportaciones el sector agroindustrial puede aportar un 80 % más de divisas. Esta vez la cuestión de las “externalidades” -esos hechos económicos que no dependen de la gestión de un gobierno, que nos afectaron en otros años- juega a nuestro favor, como los nuevos mercados que buscan comprar insumos y materias primas en países sin riesgos de conflictos que corten la cadena de suministros.

El gobierno no entiende que la primera tarea es lograr credibilidad en el país. Eso no se logra insultando empresarios, periódicos, opositores ni agraviando a los que gobiernan en los países vitales para nuestros intereses. Su primera tarea debería ser lograr un consenso mínimo que asegure la continuidad de las inversiones en trámite y el respeto a los contratos. Esa es una manera de bajar el riesgo país que en estos días quintuplica el del Brasil, como dejarse de dar vueltas con el tema de las reservas y comprar todas las necesarias para aventar desconfianzas en los mercados financieros.

Está claro que un trader como es el ministro de Economía y un profeta que repite teorías de intelectuales que nunca afrontaron la responsabilidad de participar de un gobierno, no tienen la menor idea de cómo lograr salir del estancamiento de la economía. Cuando observamos las licitaciones para el mantenimiento de la red caminera o las concesiones ferroviarias vemos que simplemente se limitan a sacarse de encima problemas de mantenimiento, pero sin avanzar en la conversión de las rutas en autopistas o en extender los ramales ferroviarios para bajar los costos de la producción agropecuaria y de los emprendimientos mineros en marcha. Y en el caso de las rutas cobrando peaje por tapar baches y cortar el pasto de las banquinas, insistiendo en el esquema que fracasó en los noventa y fue fuente de corrupción.

El presidente que siente a Israel como un aliado podría aprender de ese país sus políticas de inversión en ciencia y tecnología que alcanzan al 6,3% de su PBI, claro contraste con la Argentina que promediaba el 0,5% del PBI y con el gobierno de Milei bajó a la mitad. Las exportaciones israelíes de ciencia y tecnología ascendieron en 2025 a 85 mil millones de dólares, el 58% del total. Como son exportaciones de alto valor, la mayoría sale por avión.

* El autor es presidente de la Academia Argentina de la Historia.

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