En 2010 se puso en marcha una colaboración con la ciudad de Mendoza a través de un proyecto de la provincia de Treviso, denominado "ATIS" -siglas de “Argentina-Treviso-Impresa e Sviluppo” (Argentina-Treviso. Empresa y desarrollo)-, impulsado y respaldado por el movimiento de emigrantes italianos en América Latina. Se identificaron diversas vías de colaboración, entre ellas la viticultura y la enología, que constituyen un ámbito de interés común para ambas regiones.
La viticultura y la enología de la región del Véneto —específicamente de la provincia de Treviso— y las de la zona vitivinícola de la provincia de Mendoza comparten una historia que se remonta a principios del siglo XX. Este vínculo surgió cuando Leopoldo Suárez, un joven argentino, se matriculó en la Escuela de Enología de Conegliano; posteriormente, Suárez llegó a ser ministro de Agricultura de la provincia de Mendoza, fundó la primera Escuela de Enología y Viticultura de Argentina y creó la primera colección ampelográfica de vides, la cual se conserva actualmente en el INTA.
En 2010, la escuela puso en marcha un importante proyecto denominado «Cerletti World International Lab». Esta iniciativa conlleva la colaboración con destacados institutos de enología y universidades de todo el mundo: instituciones donde la viticultura ha prosperado gracias a estudiantes y enólogos formados en Conegliano (Italia) que posteriormente emigraron a diversos países productores de vino en el ámbito internacional.
Argentina -y Mendoza en particular- recibió una afluencia de inmigrantes italianos que fundaron importantes empresas vitivinícolas (como Giol, Tomba y Gargantini), impulsando así el desarrollo y crecimiento de la región y de su viticultura. Desde 2012, la institución Don Bosco participa en esta iniciativa mediante un acuerdo con la Escuela de Enología de Conegliano, el cual facilita el intercambio de estudiantes y docentes durante las temporadas de vendimia: septiembre y octubre en Italia, y marzo y abril en Argentina. Ambas instituciones han identificado áreas de interés común, tales como la sostenibilidad ambiental de los procesos de elaboración del vino, la mitigación del impacto del cambio climático, proyectos de investigación conjuntos sobre mecanización y cosecha, la destilación de subproductos vitivinícolas (como aguardientes de uva y otros destilados) y el ahorro de energía en las instalaciones de las bodegas.
Esta colaboración se ha materializado mediante el intercambio de información, publicaciones científicas y otros materiales educativos, así como a través del uso compartido de equipos de investigación y la realización de pasantías en bodegas locales. Hasta la fecha, cerca de 50 estudiantes han participado en intercambios entre ambas instituciones; cabe destacar que la organización Don Bosco implementó un curso interno sobre la destilación de subproductos, basado en el modelo impartido por el Instituto de Conegliano.
Este año se conmemora el 125.º aniversario de la organización Don Bosco en Mendoza y el 150.º aniversario de la Escuela de Enología de Conegliano: dos hitos significativos que vinculan a estas instituciones con la comunidad de enólogos y técnicos vitícolas que han contribuido a forjar la vitivinicultura moderna.
La empresa Don Bosco es reconocida como la cuna de la vitivinicultura en Argentina y Sudamérica; su vitalidad y longevidad demuestran cómo ha sabido renovarse y modernizarse para adaptarse a los tiempos y afrontar los desafíos climáticos, energéticos y del mercado. La alianza establecida resultará sin duda invaluable, al permitir compartir la experiencia adquirida en Italia mediante la colaboración mutua, tal como ha sucedido durante la última década. Deseamos a esta institución un feliz 125.º aniversario.
(*) El autor es docente del Instituto de Enología G.B. Cerletti, de Conegliano, región de Veneto, Italia.