El gobernador Alfredo Cornejo anunció, el mes de junio pasado, la realización de estudios destinados a la reactivación del ramal ferroviario que sirve a los departamentos del este provincial, destinado al transporte de pasajeros de media distancia.
Excediendo el objetivo primordial del sistema ferroviario, esto es, el transporte de cargas y personas, el ferrocarril sigue estando vigente en su rol de agente generador de progreso y beneficios. A más de 140 años de su ingreso al territorio provincial, su traza, estaciones e infraestructura siguen brindando mejoras en la calidad de vida de los mendocinos.
El gobernador Alfredo Cornejo anunció, el mes de junio pasado, la realización de estudios destinados a la reactivación del ramal ferroviario que sirve a los departamentos del este provincial, destinado al transporte de pasajeros de media distancia.
De concretarse ese proyecto, este tren de cercanías sería complementario al servicio vigente del Metrotranvía Mendoza, mediante combinación en la estación General Gutiérrez en el departamento de Maipú. De esta manera, quedaría conectada la Zona Este con el Gran Mendoza.
Enunciado el propósito netamente ferroviario sobre el transporte de pasajeros, es un momento oportuno para poner en valor los más de 140 años del ferrocarril en el territorio mendocino, reforzando su papel como integrador del territorio urbano y rural y, sobre todo, como agente de progreso y modernización.
Replicando el antiguo camino de postas que comunicaba Mendoza con Buenos Aires, el avance de los rieles comunicaba a las localidades que, históricamente, cumplieron con la función de brindar abrigo y descanso a los viajeros y sus monturas.
Es así que el paisaje mendocino fue modificado con la aparición de edificios e instalaciones ferroviarias, necesarios para el tráfico seguro de trenes y la operación comercial de transporte de pasajeros y cargas.
Primeramente, fueron construidas las estaciones y garitas con el inconfundible estilo inglés de ladrillos a la vista, techos de tejas, pisos de parqué y molduras decorativas, rodeadas de grandes extensiones de playas de maniobras y estacionamiento de coches y vagones, sumando a posteriori la paulatina edificación de grandes galpones destinados a depósitos de mercaderías. Asimismo, estas instalaciones requerían de infraestructura básica como desagües y drenajes, perforaciones para el suministro de agua y similares, irradiando estos beneficios a las poblaciones aledañas.
Este proceso produjo el crecimiento de la población en las localidades existentes en las inmediaciones de las vías, en su gran mayoría villas cabeceras departamentales.
La ampliación progresiva de los servicios de cargas, la construcción de nuevos ramales y circuitos internos hacia las zonas productivas de la provincia y los grandes establecimientos industriales produjo el fenómeno de aparición de nuevos núcleos poblacionales. Los anuncios inmobiliarios de la época remarcaban la proximidad a la estación ferroviaria correspondiente como factor atrayente para acceder a los loteos que oportunamente se programaron.
En el plano ferroviario, estas características operacionales se repitieron desde 1885 hasta 1993.
Marzo de 1993 marcó el fin de los servicios de transporte de pasajeros. Esta fatídica decisión dio origen a un proceso de descomposición y destrucción de las instalaciones ferroviarias. Progresivamente fueron levantadas vías, las edificaciones fueron objeto de vandalismo y usurpaciones, asentamientos inestables ocuparon los grandes terrenos e incluso se llegaron a tomar galpones para usos comerciales.
En las zonas alejadas del Gran Mendoza, se inició un proceso de emigración y desarraigo en las poblaciones que se quedaron sin tren.
Este panorama desalentador, con muy pocas excepciones, se mantuvo hasta pasada la primera década del siglo XXI.
De la iniciativa de los gobiernos municipales, organismos autárquicos y el gobierno provincial, y en respuesta a diversos reclamos ante el abandono de valiosos terrenos con infraestructura básica, se inició un proceso de restauración y rescate de algunos de estos espacios ferroviarios descuidados.
El siguiente es un listado cronológico de las obras más importantes que se realizaron en ámbitos ferroviarios, y su ubicación en el territorio provincial:
En el marco de un proceso de reutilización y transformación, es remarcable la diversidad de intereses favorecidos por las obras para actividades culturales y educativas, espacios para la realización de actividades físicas y recreativas al aire libre e incluso viviendas, entre otras.
Infraestructura ferroviaria ociosa, desde edificios como estaciones y galpones, hasta grandes terrenos ubicados sobre arterias principales de zonas densamente pobladas, fue reacondicionada y rehabilitada para uso efectivo de los organismos intervinientes y así, beneficiar a la población en general.
Excediendo el objetivo primordial del sistema ferroviario, esto es, el transporte de cargas y personas, el ferrocarril sigue estando vigente en su rol de agente generador de progreso y beneficios.
A más de 140 años de su ingreso al territorio provincial, su traza, estaciones e infraestructura siguen brindando mejoras en la calidad de vida de los mendocinos.
* El autor es ferroaficionado.