21 de enero de 2026 - 00:00

¿Qué hablaron Fanny Prevedello y "Gabo"?

A raíz del reciente fallecimiento de la escritora Fanny Prevedello, me atreví a escribir lo que yo pienso que hubiera ocurrido si Fanny y Gabriel García Márquez se hubieran encontrado alguna vez. Ella siempre decía que su mayor placer hubiera sido conversar con él algunos minutos. Por eso imaginé este encuentro.

-Buenos días, Gabo.

-Buenos días, señora.

-Vos no me conocés, pero yo sí. He hecho que te conozcan muchos... Llamame Fanny.

-¿Usted será una de esas profesoras que enseña Literatura?

-¡Cómo te gusta usar los tiempos de verbo que alarguen el sentido! "Será...".

-A mí lo que me gusta es salir de noche y cantar bachatas.

-Y ponerte guayaberas de muchos colores. Siempre les recordaba a los alumnos que el día en que recibiste el Nobel, confesaste que tu traje era prestado, que lo habías robado de una tienda. ¡Eso es realismo mágico! Al hablar de lo que llamaste "la soledad de América Latina", desnudaste la dificultad de creer en la realidad latinoamericana y la imaginación (…) y no de mala suerte literal, sino de la ironía de un hombre humilde con un traje formal en la cumbre literaria...

-Ah... Solo me refería a la cotidianidad en nuestros países. Si bien tenía un reproche capitalista, no fue tanto político como un dolor sentido en mi propio cuerpo. Mis ideas me habían costado amigos entrañables...

-Pero tus grandes amigos fueron quienes te inspiraron a escribir: tus abuelos, tus padres, tus vecinos y, sobre todo, tu forma de ver el mundo. Tu concepto de que "la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla”, te pinta entero. Fue la base de esa aventura que emprendíamos juntos cada año...

-¡Fanny, eres una docente extraordinaria!

-Soy una gran admiradora de la lengua española y de muchos escritores que acariciaron el idioma. Porque escribir realismo mágico es una operación a corazón abierto donde la carne, la sangre y la imaginación contribuyen a una perfección que va más allá de la perfección misma: es total, es integradora, es cruda, duele y enaltece la esencia de las cosas y de la gente, para abrirle el camino al sueño creador. Yo soy profundamente creyente y agradezco a Dios tu hermosa locura de palabras.

-Sí, hay que agradecerle a Dios porque yo solo escribo, digo y vivo el momento. No soy estructurado ni sigo reglas fijas: cada cosa tiene su propio y único sentido... Todo es fantástico y sobrenatural a pesar de su realidad.

-Cuando ingresé a este mundo pedí verte. ¡Tanto hablar de vos, nos debíamos esta conversación!

* La autora es escritora. Expresidenta de SADE.

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