27 de junio de 2026 - 00:25

Padres hiperocupados, hijos hiperconectados: el límite de la escuela por celular

El verdadero reto es que la conectividad digital no se convierta en el sustituto de un acompañamiento afectivo que hoy, por fuerza mayor, se encuentra en pausa.

Empecemos por un dato duro. Según el Indec, hay 2.000 desempleados más que el año pasado en la provincia. Y detengámonos en que unos 21 mil mendocinos más que en 2025 buscan un segundo o tercer trabajo. A simple ojeada, un número más entre tantos que marcan el día a día de los argentinos y que así, sin contexto, no dice nada. Pero dice mucho.

Pongámoslo a jugar en la dinámica familiar y ahí veremos que no sólo tiene que ver con enfrentar los gastos cotidianos, digamos lo esencial de la economía doméstica, sino que también impacta en las relaciones de sus integrantes. La fuerte demanda de tiempo que supone desplegar energías para distintos trabajos implica no poder acompañar como se quisiera la educación de sus hijos. No es falta de interés por cómo atraviesan el proceso de enseñanza; es más simple y complicado: falta de tiempo.

Esto, por lógica, impacta sobre todo en los adolescentes. No basta con que los docentes hagan lo suyo. Es más, desde hace años son psicólogos ad hoc de muchos chicos que descargan en este ámbito todo aquello que en sus casas no pueden. La escuela termina siendo esa suerte de diván afectivo para contener (palabrita que se gastó de tanto uso especulativo y mezquino) a quienes no encuentran en el propio seno familiar el espacio necesario para expresar sus inquietudes, sus temores, sus expectativas.

Suponemos que en base a este preocupante panorama desde el gobierno escolar apelaron a la tecnología para que, dado que ya el celular es, para todos, una tercera mano, los padres puedan hacer un seguimiento de la trayectoria escolar de sus hijos. Y lo pueden hacer a través de la aplicación Mendoza por Mí (MxM).

El objetivo de este cambio es facilitar el acceso de alumnos, padres y docentes unificando toda la información y la gestión de trámites escolares en una sola aplicación. De este modo, los progenitores ya no tendrán que ingresar a una página web externa con un usuario diferente, sino que podrán gestionar todo desde la plataforma, simplificando su experiencia y agilizando las gestiones.

Detrás de las pantallas y de la simplificación de un trámite, queda flotando la realidad de miles de hogares argentinos (Mendoza no es una excepción). Para un padre o una madre que dividen su día en dos o tres empleos, la aplicación no es solo una comodidad tecnológica, sino quizás el último recurso para no perder el hilo de la vida escolar de sus hijos en medio de la urgencia por llegar a fin de mes.

Las herramientas digitales responden a una necesidad de gestión urgente, pero a su vez exponen una deuda social más profunda: la tecnología puede acercar las notas y las asistencias a un clic de distancia, pero no puede fabricar las horas de presencia y escucha que la crisis económica les roba a las familias. El verdadero reto es que la conectividad digital no se convierta en el sustituto de un acompañamiento afectivo que hoy, por fuerza mayor, se encuentra en pausa.

El autor es secretario general de redacción de diario Los Andes. [email protected]

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