La falta de gestión para poder manejar los sistemas de frontera es un grave problema. Se trata de una tarea que si bien no es fácil, es mucho más simple que cualquier gestión de gobierno que realiza Buenos Aires.
Las preguntas son las de siempre: ¿quién tiene la responsabilidad de asistir a las personas cuando son detenidas en una ruta por horas, días y hasta semanas?, ¿quién tiene que ofrecer la infraestructura básica para la subsistencia en esos momentos?, ¿qué funcionario nacional es el responsable cuando no se despejan en tiempo y forma las rutas y la gente queda varada en esos lugares?; ¿hasta dónde es responsable la Provincia y dónde comienza la responsabilidad del Estado Nacional?
La falta de gestión para poder manejar los sistemas de frontera es un grave problema. Se trata de una tarea que si bien no es fácil, es mucho más simple que cualquier gestión de gobierno que realiza Buenos Aires.
Pero hay algo que nunca va a cambiar, no cambió desde Cepeda y Pavón, es algo que siempre estuvo supeditado a las 40 manzanas que forman la Capital Federal. El centro neurálgico de toda la Argentina, el lugar donde todo se mide por la cantidad de habitantes (más conocidos como votantes) donde en esa clasificación, no importa la condición social de los mismos.
Una de las fronteras más extensas del mundo es la de Argentina con Chile, la más extensa de América Latina, más de 5000 kilómetros con más de 70 pasos fronterizos de los cuales cerca de 20 son los permanentes y apenas 4 los más importantes en el tránsito de personas y vehículos.
Estos pasos son estratégicos respecto del turismo y del comercio entre el Atlántico y el Pacífico. Tan es así que mueven cantidades cercanas a las del canal de Panamá en mercaderías. Destaca entre esos pasos el Cristo Redentor, Cardenal Samoré, Pino Hachado (estos dos muy al sur de los centros de distribución y puertos), y Jama (muy al norte y de mucha altura). En iguales condiciones que Jama por la altura se destaca el Paso San Francisco.
Vaya a saber por qué interna de esas que suceden en las 40 manzanas, un grupo de pasos los maneja el Ministerio de Seguridad y otro grupo -los de mayor movimiento- los administra el Ministerio del Interior a través de una Dirección. El problema no es quién, sino cuánto saben los que conducen esas Direcciones del Ministerio del Interior, y qué presupuesto tienen.
En su momento, organismos internacionales como el BID, el Banco Mundial, CAF, entre otros, otorgaron préstamos para el desarrollo de las vías de comunicación y los pueblos de frontera, no solo a la Argentina, a Chile también. No existe ningún pueblo de frontera en Argentina con el desarrollo que planificaron en su momento aquellos modelos de integración (que otros llaman extractivismo). Más allá de la denominación es mejor tomar una foto de la Ciudad fronteriza de Los Andes en Chile y la de Uspallata en Argentina y las diferencias de desarrollo y de inversiones saltan a la vista, No sólo allí, en cualquier paso de frontera de Argentina se nota ese abandono.
Así llegamos al 2026 donde todo es lo mismo que en 1992 salvo algunos tramos del camino y la ubicación de los centros de frontera para el control de camiones y vehículos de turismo.
En el paso Cristo Redentor todos los organismos de seguridad de la Provincia y el Municipio hacen lo que pueden. Por cuestiones de vocación o de imagen, todos los efectores quieren participar en la queja por la falta de servicios, pero al final solo cuentan su historia. Nadie denuncia el abandono, no solo de los que transitan la ruta nacional sino de la falta de atención a los pueblos de la frontera, la falta de servicios mínimos como agua potable, energía eléctrica de calidad, Internet de calidad y hasta las comunicaciones de radios am y canales de televisión de aire. Es lógico desde el punto de vista político porque hay solo unos cinco mil habitantes, (los votantes) pero no tienen en cuenta que por día suelen transitar más de mil camiones de todo el Mercosur y cientos de pasajeros en buses y automóviles particulares transitando esta ruta, que no tiene mantenimiento desde hace más de doce años.
Y volvemos a lo mismo, los de las 40 manzanas solo pasan en avión, y si no que levante la mano cual embajador ha pasado más de 5 veces por este camino, salvo Abihaggle y Bordón que eran mendocinos. ¿Cuántas veces un director del Ministerio de Interior (D.A.T. de fronteras) ha inspeccionado el paso en su totalidad en los últimos 16 años? Solo uno: Federico Gómez A. ¿Cuántas veces un director del (Dilyf) Ministerio de Relaciones Exteriores ha estado en el terreno en los últimos 20 año? Solo tres (Mónica Dinuci, Patricia Salomone y. Eduardo Bustamante). Y así podría nombrar cuántos de aquellos funcionarios de organismos que están en Buenos Aires han venido a inspeccionar este o cualquier otro paso. Sólo un par, o quizás tres de aduanas incluyendo a la Dra. María Luisa Carbonel, de migraciones más un par de funcionarios, pero para pasear. Y ni hablar del Senasa.
Con este panorama, con esta falta de información del terreno, con esta falta de atención del estado a que son sometidos los que transitan (usuarios) y los que trabajan (funcionarios) en la alta montaña mendocina, no queda más que describir el paso como un sector abandonado por la desidia de los funcionarios nacionales y también provinciales y municipales, la responsabilidad es compartida. Solo cuando las noticias resaltan las demoras, aparecen referentes provinciales explicando un sin sentido de proyectos que corresponden a la Nación. En conclusión, únicamente los que están involucrados a diario en el sistema pueden tener una idea de la verdadera problemática que no solo es de infraestructura, sino que también es social.
Renunció el coordinador del paso hace unos meses y no encontraron mejor idea que gestionar el paso desde Buenos Aires a 1200 kilómetros del límite. Desde allí se imaginan cómo está la situación ante las contingencias y si hay dudas le preguntan a alguno que ande por ahí. Digamos que sobrecargamos a algún funcionario de seguridad con tareas de funcionarios del Ministerio del Interior. En pocas palabras, la gendarmería (de seguridad) tiene que hacer el trabajo del coordinador (que depende de Interior). Es serio el tema en cuestión de responsabilidades, sobre todo la responsabilidad que existe en la forma de coordinar los pasos de frontera con Chile, especialmente después de los tratados binacionales como el de Maipú en donde se deja claramente expresa la condición de un coordinador zonal intersectorial del paso dependiente del Ministerio del Interior. ¿O en Buenos Aires no saben que existe un tratado en donde se detalla la forma de trabajo y las responsabilidades de los coordinadores? Hay un reglamento respecto de ese tema.
Demás está detallar las condiciones de los otros pasos con Chile, en donde los problemas de infraestructura van desde energía eléctrica hasta alojamiento para funcionarios.
Las preguntas son las de siempre: ¿quién tiene la responsabilidad de asistir a las personas cuando son detenidas en una ruta por horas, días y hasta semanas?, ¿quién tiene que ofrecer la infraestructura básica para la subsistencia en esos momentos?, ¿qué funcionario nacional es el responsable cuando no se despejan en tiempo y forma las rutas y la gente queda varada en esos lugares?; ¿hasta dónde es responsable la Provincia y dónde comienza la responsabilidad del Estado Nacional?
Son preguntas sin respuestas, primero porque nadie sabe de qué se trata, segundo porque ante las contingencias todos hablan en los medios de comunicación y nadie es responsable de nada. Hemos visto en los informativos locales y nacionales infinidad de usuarios presentando las condiciones en que se encuentran, nunca un director del Ministerio del Interior dando detalles, nunca un representante de primer nivel de las condiciones de las maquinarias de la Vialidad Nacional. Los organismos provinciales llegan hasta donde pueden con su tarea, pero de las 40 manzanas nadie dio explicaciones de cómo fueron atendidos los varados, sean camioneros, turistas o moradores, no solo del Cristo Redentor, sino de otros pasos fronterizos también. Pino Hachado especialmente donde las condiciones fueron extremas o Jama en donde se registraron usuarios que perdieron la vida en la espera.
No es justo tener que detallar todo esto desde la condición de usuario. No es justo que la información esté direccionada desde los usuarios y moradores locales. Los verdaderos responsables no fueron requeridos para dar información de las condiciones de los ciudadanos, del estado de los complejos fronterizos en donde cientos de personas necesitan agua potable o un simple servicio sanitario.
No hay condiciones, no hay responsables, porque todos hablan sin saber. Porque terminadas las nevadas todo se olvida hasta el próximo alud o fiesta de feriados largos donde todos serán noticia otra vez.
Hay ejemplos para imitar de funcionamientos de fronteras seguras muy cerca; en nuestra América y también en Europa. Hay ejemplos de cómo los préstamos para el desarrollo y la infraestructura de las fronteras fueron bien utilizados. O quizás Cepeda y Pavón fueron dos batallas inútiles donde solo se terminaron con vidas a cambio de nada.
Hay solución, siempre existe una solución, también están los medios, y las personas que puedan hacer que éstas ocurran. Pero primero los funcionarios deben conocer el tema a fondo, porque sin ese conocimiento no pueden realizar acciones parciales, sobre todo en infraestructura y desplazamientos de vehículos de cargas y turismo.
Debería aclararse el asunto de por qué algunas fronteras las maneja interior y otras, seguridad, es por presupuestos, ¿es por internas?
Lo que si queda claro es que la Dirección de Asuntos Técnicos de Fronteras del Ministerio del Interior parece no tener una partida asignada para cumplir con la totalidad de los requerimientos de los pasos de frontera que administra, especialmente el del Cristo Redentor.
Se realizan comité de integración binacionales y se evalúan procesos que podrían desarrollar un mejor sistema, pero son solo enunciados, estos no son vinculantes.
Llegará el momento que el Estado Nacional entienda que las fronteras no son una simple raya y punto, son modelos de integración, de comercio, de cultura. No estamos en el siglo XX tratando de entender cuáles son las hipótesis de conflicto con los vecinos. Hoy casi todo el mundo avanzó en el concepto de integración, considerando éste como un punto de desarrollo para cada Estado.
Aquí seguimos con una Ley de fronteras del siglo XIX modificada con parches a lo largo de los últimos cien años, no hay nada claro, nadie sabe quién maneja qué ni a quién pertenecen, si al Estado Nacional o Provincial o quizás a una tribu invasora que se considera dueña. Solo en esos momentos se toma conciencia, de lo complejo que es acudir a la justicia con tanta complicación de leyes.
Un solo responsable, el Estado Nacional, se encuentra a más de mil kilómetros de los pasos fronterizos con Chile.
Luego de Pavón, allá por 1861, que se trató de una victoria militar confusa, quedaron algunos caudillos federales hasta que los fusilaron, los mataron sin honor o les cortaron la cabeza. Uno de ellos lanzo una proclama que decía: “¡Compatriotas!... Ser porteño es ser ciudadano exclusivo de la República Argentina; ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre”
Felipe Varela fue derrotado por Taboada en la batalla de Pozo de Vargas (La Rioja) en 1867 y curiosamente se refugió en Nantoco, República de Chile donde murió en 1870. También aquellos fueron los años donde comenzó la inmigración masiva dándole forma a una República próspera, de la cual no recordamos mucho.
Entonces ahora hay que elegir un coordinador idóneo, con conocimiento del estado y situación del paso, con conocimiento de cada una de las relaciones y funcionarios que intervienen en el paso Cristo Redentor. Las condiciones de la elección del mismo deberían estar dadas por un concurso, porque en algún momento hubo coordinadores políticos, amigos, ex carpinteros. Algo difícil de detallar, pero más difícil es ser representados por personajes así, ante autoridades de otro país. El conocimiento del coordinador que renunció estaba demostrado por haber trabajado en el sistema por años. Deberíamos tener uno igual o mejor, elegido por sus capacidades, por su idoneidad, por mérito, sometido a un concurso, o a un CV que corrobore sus aptitudes.
Nos debemos una frontera segura, confiable y de primer nivel, a la altura de lo que Argentina supo ser, no hace tanto tiempo.
* Edl autor es asesor en Cargas Internacionales. Mercosur-Chile.