2 de noviembre de 2026 - 00:35

Memoria y futuro: la actualidad de Alvin Toffler

Alvin Toffler visitó Buenos Aires, por última vez en abril de 1999, donde mantuvo encuentros con intelectuales y periodistas locales analizando la transición desde la sociedad industrial hacia la era del conocimiento. Cuarto de siglo después mantiene plena vigencia.

Este gran pensador nos dejó una extensa obra. Impactó mundialmente con grandes libros como: El shock del futuro; La tercera ola, La Empresa Flexible; El cambio del poder, La Revolución de la Riqueza, y Las Guerras del Futuro. Estos libros lo llevaron a visitar Argentina en algunas ocasiones. En 1999 participó como invitado central de la 25° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, brindando conferencias y entrevistas a medios locales y a intelectuales argentinos, en las que analizó el potencial educativo y tecnológico del país de cara al nuevo milenio.

En entrevistas con medios como La Nación, explicó cómo la sociedad del futuro avanzaba hacia la descentralización. Auguró el fin de la masificación industrial para dar paso al “prosumidor", un consumidor con mayor personalización, que es quien produce y consume a la vez gracias a las herramientas tecnológicas.

Advirtió de forma tajante que las estructuras políticas y los sistemas estatales diseñados para la era industrial no lograban seguirle el ritmo a la velocidad de la era del conocimiento, lo que generaba fuertes tensiones sociales y riesgo de colapso institucional. También Alvin Toffler anticipó con asombrosa precisión múltiples fenómenos que hoy vivimos, desde el trabajo remoto masivo hasta la economía de plataformas y la hiperpersonalización del consumo.

Tuve la fortuna de compartir con él y mi amigo Horacio Godoy un desayuno de trabajo en dicha oportunidad. Donde nos dejó reflexiones muy sabias, cruzando las teorías de sus libros con la realidad que atravesaba nuestro país.

Toffler nos planteó que Argentina se encontraba en una encrucijada estructural, donde aún imperaba con fuerza la "segunda ola", como denominaba a la economía industrial tradicional, de producción masiva y burocracia, con los primeros brotes de la "tercera ola" o la economía basada en la información, la informática y la conectividad.

Al consultarlo específicamente sobre el futuro de las nuevas tecnologías informáticas y de comunicación en Argentina, Toffler fue claro al advertir sobre la brecha digital. Sostuvo que, si el país no aceleraba su reconversión hacia la tecnología y el conocimiento, corría el grave riesgo de dejar excluida a una gran parte de la sociedad que no lograra adaptarse a los nuevos empleos especializados.

Sin embargo, se mostró optimista respecto al potencial humano del país, enfatizó que para que Argentina ingresara plenamente a la "ola del siglo XXI", era urgente transformar de raíz el sistema educativo, abandonando el modelo de enseñanza fabril y repetitivo para formar jóvenes capaces de aprender, desaprender y reaprender de forma constante.

Revisando mis apuntes a la luz de los años recorridos observo que casi todas sus previsiones son hoy una realidad. Como el teletrabajo masivo, en La tercera ola, presentó la idea de "choza electrónica" prediciendo que las computadoras interconectadas permitirían a millones de personas trabajar desde sus casas, reduciendo los desplazamientos a las oficinas.

La emergencia del “prosumidor” donde la división entre productor y consumidor desaparecería se cumplió también. Hoy no hay productor que no sea al mismo tiempo gran consumidor de tecnologías y usuarios que crean contenidos digitales, participan en software de código abierto o personalizan productos en línea.

Anticipó también la sobrecarga informativa, advirtió que la humanidad sufriría un colapso psicológico y social debido al exceso de datos y la velocidad vertiginosa de los cambios tecnológicos, un fenómeno idéntico al estrés digital y la "infoxicación" actual.

Pronosticó el fin de la era de la televisión de tres canales y la producción industrial uniforme, anticipando la llegada de los contenidos a la carta, el streaming, los nichos de mercado y las redes sociales segmentadas.

Sobre la crisis de las burocracias estatales, nos señaló que los gobiernos lentos, jerárquicos y centralizados propios de la era industrial quedarían obsoletos frente a la agilidad de la sociedad del conocimiento, algo que se refleja en los constantes desafíos de adaptación de los Estados modernos.

Para situarnos en el momento que Toffler nos regalaba estas reflexiones en vísperas del nuevo milenio, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) vivían una etapa de transición acelerada, marcada por la expansión inicial de la web comercial, la euforia financiera de la burbuja punto com y el temor al efecto del año 2000.

Pero si nos situamos en el presente nada de lo que Toffler decía con respecto a la Argentina ha cambiado algo. Hoy la crisis de la “industria nacional” frente al avance de la globalización económica, y el aperturismo liberal, genera las mismas reacciones de industriales y trabajadores, pero las soluciones se agotan en propiciar el cambio de gobierno. No aparecen propuestas que reflejen las trasformaciones de mundo productivo ni considere el impacto de las novísimas tecnologías del conocimiento y su dinámica.

La economía de la información ha avanzado en su participación respecto a otros sectores tradicionales de la economía, pero “deja excluida a una gran parte de la sociedad que no lograra adaptarse a los nuevos empleos especializados”

Donde más se manifiesta el acierto de la aplicación de su pensamiento a Argentina ha sido en relación con los sistemas políticos ya que son “obsoletos” y no se han adaptado a la sociedad de la información. La persistencia de las burocracias estatales, empresariales e institucionales representa una carga que no se puede aliviar sin un profundo cambio de mentalidad. Aplicando el pensamiento crítico y trascendiendo las respuestas contestarías por nuevas articulaciones que transformen estas instituciones para su articulación con el mundo y el futuro al que vamos aceleradamente.

* El autor es licenciado en Ciencias Políticas y Doctor en Historia. Dirige el Centro Latinoamericano de Globalización y Prospectiva, nodo del Millennium Project, desde 1997.

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