La muerte de un monstruo en Perú

Haber hecho de la crueldad y la truculencia una virtud fue uno de los rasgos del creador y líder de Sendero Luminoso. / Foto: AP
Haber hecho de la crueldad y la truculencia una virtud fue uno de los rasgos del creador y líder de Sendero Luminoso. / Foto: AP

En la década del setenta, Guzmán convirtió un sector de Bandera Roja en un nuevo partido comunista, pero con brazo militarizado. Lo llamó Sendero Luminoso.

Sacaron de la casona de Abbottabad el cuerpo acribillado, lo cargaron en un helicóptero, los pasaron luego a un avión y terminaron arrojándolo en algún punto del Océano. Había que evitar una tumba que se convirtiera en santuario para los fanáticos adoradores de Osama Bin Laden.

Por la misma razón, en Perú las autoridades se preguntaron qué hacer con el cadáver de Abimael Guzmán. Entregarlo a la viuda podría abrir el camino a un santuario para extremistas lunáticos, porque Elena Iparraguirre, además de su esposa, fue su camarada en la cúpula de Sendero Luminoso.

Incluso muerto es peligroso el hombre que envejeció en la prisión donde lo había encerrado Alberto Fujimori en 1992, después de exhibirlo con traje a rayas y enjaulado. No en vano es considerado el terrorista más sanguinario de la historia latinoamericana. Haber hecho de la crueldad y la truculencia una virtud fue uno de los rasgos del creador y líder de Sendero Luminoso.

Fujimori venció a la guerrilla maoísta aplicando “guerra sucia”. Bajo la dirección del oscuro jefe de inteligencia, Vladimiro Montesinos, a los senderistas capturados se los torturaba hasta que colaboraban con información. También se obtenía información bajo tortura de los narcotraficantes que le pagan sumas suculentas al movimiento insurgente para que mantuviera “zonas liberadas” en regiones de Huancavelica, Apurímac y Ayacucho en las que se producía cocaína. Pero el fanatismo rabioso de los senderistas había sido tan brutal, que atenuó los cuestionamientos a la guerra sucia de Fujimori.

Siendo profesor de Filosofía en la universidad de Ayacucho, Abimael Guzmán y su colega Osman Morote produjeron la segunda escisión del Partido Comunista del Perú. Esa organización marxista-leninista que fue fundada por José Carlos Mariátegui en 1928, había tenido su primera escisión en 1964, cuando se creó el Partido Comunista Bandera Roja. En la dirigencia de esa agrupación maoísta militó Abimael Guzmán junto a Saturnino Paredes, quien más tarde dejaría el maoísmo para abrazar el ideario del comunista del líder albanés Enver Hoxha.

En la década del setenta, Guzmán convirtió un sector de Bandera Roja en un nuevo partido comunista, pero con brazo militarizado. Lo llamó Sendero Luminoso, que fue la metáfora usada por Mariátegui para definir el proceso revolucionario que impulsaba y al que ese notable intelectual había incorporado el componente indígena.

En la mente de Abimael Guzmán fue deformado el pensamiento del lúcido autor de los “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana”. Mariátegui jamás hubiera aprobado el terrorismo sanguinario que practicó Sendero Luminoso, la guerrilla demencial que hizo su acto de presentación en Lima, con una masacre de perros que fueron colgados en semáforos de la capital peruana, con carteles que denunciaban “la traición” al ideario maoísta que estaba cometiendo Deng Xiaoping con las reformas que abrían la economía china a las empresas privadas.

La criminalidad senderista se manifestó luego en su llamada “limpieza social”, que incluyó la ejecución de homosexuales por considerar que la homosexualidad es un “vicio corrupto” incubado en el capitalismo.

La lista de crímenes aberrantes ordenados por Abimael Guzmán incluye la masacre de decenas de campesinos que fueron ultimados a golpes de hacha. En el campesinado está el mayor número de víctimas de los senderistas. Sencillamente, la guerrilla maoísta consideraba que ser campesino y no sumarse a la lucha armada para acabar con el Estado burgués, era una traición de clase y quien la cometía merecía la muerte. También se ensañó con las dirigencias sindicales que rechazaban la violencia armada y con los guerrilleros de la otra milicia marxista: el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA).

Sendero Luminoso fue el equivalente latinoamericano del Khemer Rouge, la guerrilla que se había levantado en Camboya contra el gobierno del príncipe Norodom Sihanouk, y terminó venciendo al ejército del general golpista Lon Nol para instalar el régimen delirante que perpetró un genocidio en la segunda mitad de los años ‘70.

Abimael Guzmán fue la versión latinoamericana de Pol Pot, el ideólogo del exterminio de camboyanos al que puso fin la invasión del ejército de Vietnam en 1979.

Los más de 30 mil muertos que causó Sendero Luminoso están lejos de los más de dos millones de camboyanos que mataron los khemeres rojos con el régimen que abolió el dinero y vació las ciudades para construir el comunismo rural que concebían. Pero el llamado “Pensamiento Gonzalo”, compendio de proclamas y ensayos de Abimael Guzmán, cuyo alias era “Presidente Gonzalo”, también promovía un sistema delirante inspirado en el mismo ideólogo que inspiró a Pol Pot y cuyas inquisiciones ideológicas y programas demenciales exterminaron a millones de personas: el “venerado” Mao Tse-tung.

*El autor es politólogo y periodista.

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