24 de septiembre de 2026 - 00:30

Juan & John

El tema Malvinas no necesita solamente consignas. Necesita que podamos tenerlas sin volver a convertir una causa en una excusa para la violencia. Necesita memoria y que podamos distinguir entre defender una soberanía verdadera o que nos fabriquen una épica sobreactuada. Nadie quiere ser Juan y nadie quiere ser John.

Presidente de FilmAndes

No sé si cuando este texto llegue al lector, las noticias sobre nuestras Islas Malvinas ya habrán pasado como tantas otras en la vertiginosa agenda local/global, o si habrá escalado el conflicto en un rumbo inimaginable. Lo cierto es que un escrito maravilloso de Jorge Luis Borges, publicado en 1985, sirve hoy para la reflexión de un tema que sigue vigente en la memoria y en el corazón de este país

Se llama “Juan López y John Ward” y se recomienda su lectura.

Soy de una generación que estuvo a un año de ser convocada a aquella guerra insensata. Tengo amigos que fueron y volvieron. Otros conocidos que no volvieron y muchos desconocidos más que cuando volvieron se fueron. Amigos que pudieron ser Juan, más que John. O John, más que Juan.

Pertenezco a esa tribu que creció escuchando una música que de un día para el otro la dictadura prohibió y seis años después empezamos a escuchar música en castellano porque los genocidas de turno habían decidido que la música en inglés era peligrosa, como lo era antes la música en castellano que esos mismos prohibieron. Así fue como, de pronto, no podíamos escuchar a los Beatles. Sí, a los Beatles ni a los Stones ni a Yes, ni a muchísimos geniales artistas británicos.

La paradoja argentina siempre tiene una imaginación prodigiosa.

Y nosotros, que habíamos crecido escuchando a Lennon, McCartney y compañía, tuvimos que mirar hacia otro lado. Entonces descubrimos, redescubrimos o escuchamos con más atención a los nuestros geniales músicos en castellano otrora prohibidos.

Pasó la guerra, pasó la dictadura y recuperamos la alegría de escuchar lo que a nosotros se nos diera la gana. La historia tiene esas vueltas de rosca, en fin.

Borges escribió que “López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil y Ward había nacido en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Uno había estudiado castellano para leer el Quijote. El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en un aula de la calle Viamonte.”

Y escribe ese párrafo que todavía emociona:

“Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.”

Sin héroes ni villanos, dos muchachos atrapados por una historia que no escribieron.

Pero lo que queda hoy de esas palabras está al final. Después de contar la historia de Juan y John, después de enterrarlos juntos, Borges dice:

“El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.”

Tampoco nosotros terminamos de comprender ese tiempo y este menos, ni antes ni ahora.

No sabemos si todo esto forma parte de una agenda electoral, si responde a una estrategia geopolítica trumpiana, si algún día, milagrosamente, recuperaremos nuestras islas sin violencia, si tendremos una base china o norteamericana, si nos vamos a pelear con Chile, si el petróleo quedará acá o se lo llevarán allá, si el objetivo final es la Antártida, si de pronto todos nos volvimos malvineros, si Lali se pone la camiseta en el festival de San Sebastián o si todo se despertó con aquel trapo de la Escaloneta en la semifinal del Mundial.

Miles de conjeturas. Miles de explicaciones. Miles de expertos.

El tema Malvinas no necesita solamente consignas. Necesita que podamos tenerlas sin volver a convertir una causa en una excusa para la violencia. Necesita memoria y que podamos distinguir entre defender una soberanía verdadera o que nos fabriquen una épica sobreactuada.

Nadie quiere ser Juan y nadie quiere ser John.

Volviendo a Jorge Luis, la única certeza frente a todo lo que está pasando es que, pensándolo seriamente, seguimos en un tiempo que aún no podemos entender.

* El autor es presidente de FilmAndes.

LAS MAS LEIDAS