Hay que devolverle al mundo el corazón

Antes de ahora, la dominación era más bien ideológica (superestructura), o había que hacerla pasar por convicciones, por consensos, por derechos internacionales, había que camuflarla en el concepto “democracia”. Después de ahora, quedó habilitado el esto es mío porque sí.

“Habitamos una Sub-América, una América de segunda clase” Eduardo Galeano.

Es tan desagradable escuchar que llaman “extracción” al hecho de raptar a un presidente. No se trata de nuevos mártires, si no de una imposibilidad fundamental, la de seguir creyendo en un mundo que se rige por mínimas convenciones humanitarias.

Es necesario también pensar en su reverso, y en la dificultad de vivir engañados sin saberlo. En este sentido, ver una foto, un video, una traducción, puede de inmediato hacernos correr el riesgo de estar jubilados de la ola opinatoria. Casi todo se hace inútil, se vuelve figurativo, y, asimismo, las expresiones se multiplican.

En un ensayo de Jean Baudrillard, “¿Por qué todo no ha desaparecido?”, dice que es muy probable que la especie humana sea la única que ha inventado un modo específico de desaparecer, una especie de arte de la desaparición, una invisibilidad para las mayorías, y una de hiperrealidad para la información. Es como un mundo sin nosotros. Un mundo sin mí. Un mundo que habla de mí pero que a la vez me inhabilita, me hace la mancha congelada.

Es muy fuerte creer que es el mar cuando estás en la palangana.

El mundo de la realidad se extrapola a miles de ventanas, memes, tuits, posteos, reels, etc. Cada una de esas instancias libera una afirmación, y una destrucción. ¿Cómo seguir hablando, entonces, de lo que es, si todo está sobreinterpretado?

En nuestra región jamás hubo violencia de este tipo, ni de esta forma. Creen que pueden hacernos cualquier cosa, creen que todo olvidamos, creen que ya no nos importa imaginar un mundo mejor, y creen, además, que los vamos a apoyar. Y casi que tienen razón.

Cualquiera puede notar nuevas configuraciones en la geopolítica mundial, pero es mejor corroborarlo, con el psicoanalista Jorge Alemán, por ejemplo, cuando afirma que no se puede seguir argumentando con la lógica de la guerra fría, y que estamos al umbral de un mundo con desenlaces imprevisibles.

Antes de ahora, la dominación era más bien ideológica (superestructura), o había que hacerla pasar por convicciones, por consensos, por derechos internacionales, había que camuflarla en el concepto “democracia”. Después de ahora, quedó habilitado el esto es mío porque sí.

Los líderes de acá, y de allá, son cínicos, ni siquiera sabemos si hablan en serio cuando dicen lo que dicen, y como si fuera poco, salen ilesos. Hasta Martín Caparrós se preguntó hace unos días, “¿De verdad hemos conseguido que un estúpido semejante sea el señor más poderoso del mundo?”, “¿Cómo pueden tantas personas pensar que ser bruto es ser decente?”, “¿Cómo logramos desprestigiar así la inteligencia?”.

Es absolutamente desconcertante.

En toda la región crece una mutación servil, una desmemoria, y un anti-intelectualismo a ultranza (como se vio en memes por estos días). Desconfianza, hostilidad a pensar con complejidad, frente al rapto espontáneo del “ciudadano común”, la impresión fugaz que siempre tiene más que ver consigo mismo que con la corroboración del hecho sociológico.

En el libro “La ofensiva sensible”, de Diego Sztulwark, escribe que Álvaro García Linera hizo una autocrítica de los progresismos que hubo en la región, si bien fueron eficaces en incluir a millones de personas al consumo, no supieron evitar que esos segmentos se subjetivaran de modo neoliberal. Un ápice para pensar la actualidad en el sur global.

Las reglas se impusieron. Antes, se contrarrestaron mil causas en mil lugares. Un cóctel que apenas si está siendo pensado, cómo es que pudo formarse algo así. Queda al descubierto el hecho de que nada ni nadie va a protegernos, y que ellos harán lo suyo, sin tener siquiera que pensar una estrategia para convencernos.

Hay que devolverle el corazón al mundo, antes que todo pase.

* El autor es sociólogo y escritor.

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