Hada Patricia y Cachavacha

Patricia no salió a disentir fuerte en las últimas semanas por ambición -y sabe Dios si por convicciones- sino porque está oliendo sangre, como su exjefe Macri. Está en su instinto y en su cultura de origen peronista. No le pidan que se controle.

En la década del ´60 había un personaje en un programa de televisión para chicos que se llamaba Hada Patricia, un hada buena que tenía que cuidar el bosque de la malvada Bruja Cachavacha (la cual formaba parte de la historieta Hijitus). Quién es el Hada ya lo sabemos. Pero ¿quién es Cachavacha? ¡Adivinen!

Para evaluar cómo actúa un dirigente es necesario revisar cuál es su matriz. No quedan dudas que Patricia es culturalmente peronista, con todo lo que eso significa: olfato, astucia, sentido de la oportunidad, autonomía cuando conviene, hiperactividad. Por eso, muchos dicen que haberla enviado al Senado fue un grave error: la exministra debería haber quedado siempre “a tiro de decreto”, no otorgarle un rol tan estelar y sin estar obligada a disciplinarse el 100 % del tiempo.

Pero ¿acaso le agarró un ataque de autonomía por ego? En absoluto. Acá lo que cuenta es el telón de fondo: una economía de calle que no despega y la siente también el 23 % que la votó en 2023, sumado al caso Adorni, y sumado a al poco apego de los Milei a las cuestiones institucionales. Es decir, no salió a disentir fuerte en las últimas semanas por ambición -y sabe Dios si por convicciones- sino porque está oliendo sangre, como su exjefe Macri. Está en su instinto. No le pidan que se controle. El problema lo tiene el animal herido, no ella. ¡Un veterinario a la derecha por favor!

¿Cachavacha hará tronar el escarmiento? Tarde o temprano sí, pero no ahora porque sería un error. El Javo no solo necesita buenos números macro, sino también que la calle recupere esperanza. El problema se divide en dos: 1) que el derrame se sienta y cambie el humor no es algo fácil ni rápido; y 2) cuando una sociedad entra en una inercia negativa -como lleva en los últimos 6 meses- darla vuelta va a costar. Otros gobiernos pudieron, es verdad. Sin embargo, con un estilo de conducción política distinto y con otro modelo económico. Acá está todo por verse dada la atipicidad del experimento.

Los hermanos no pueden permitir que alguien “se les pare de manos”, porque los malos ejemplos cunden, sobre todo cuando hay frentes de tormenta. Claro, no todos tienen la experiencia, el capital político y las agallas de la senadora. Patricia nunca tuvo tendencia a la genuflexión. Todo lo contrario de lo que demanda la máxima conducción libertaria. Los nuevos diputados y senadores que asumieron en diciembre pasado cuentan que la orden fue “los proyectos primero se aprueban y después se leen”.

Una cosa es una puja entre las tribus internas, y otra cuando se suma al ring una advenediza. La cúpula no puede permitirse tirar más de la cuerda con la díscola dirigente, porque a) la necesitan como espada en el Senado, b) si le dan excusas para que se vaya, la convertirán en víctima, ergo en candidata presidencial alternativa, y c) la empujarán a re - unirse con actores que detestan como Macri. Demasiado riesgo para un proyecto que ha tocado piso en su aprobación. ¿Significa que estos sucesos harán cambiar el esquema de poder libertario? Difícilmente. Pero puede complejizar las tensiones preexistentes. ¿Patricia se volcará más hacia Caputo para equilibrar el poder de Karina? ¿o será la tercera en discordia? Si hubiese coincidencia entre Santiago y la hermanísima, la Pato deberá cuidarse hasta de su sombra, ya que se analizará con lupa cada detalle de su vida privada, en especial sus gastos y los de su familia. Por suerte para ella, no está sola en está discusión: muestra las uñas porque gente con mucho dinero y poder ven con agrado que alguien mueva el avispero y que el extravagante león no se pueda sentir seguro de nada.

Cuando el campeón está contra las cuerdas, proliferan los guapos que lo quieren desafiar. Mauricio sigue precalentando y no descarta tirarse a la pileta si dentro de un tiempo ve que hay suficiente agua (hoy los números no le dan), y hasta se saca una foto afectuosa con el Hada Patricia. El ex radicalizado Kicillof se saca una instantánea con el conservador exgobernador de Corrientes, Gustavo Valdés. Soñar no cuesta nada. En la era de la política exponencial, donde todo es volátil y puede cambiar a gran velocidad, no se debe descartar ningún escenario.

El libertario se jacta de que, digan lo que digan, él sigue ganando votaciones en el Congreso, con lo cual remarca nuevamente la distorsión entre realidad y percepción construida por los medios. Es verdad que su coalición ganadora parlamentaria avanza rampante, aunque la recaudación de uno de los principales impuestos coparticipables -el IVA- viene en baja por décimo mes consecutivo, lo cual le sigue complicando la vida a los gobernadores, sobre todo a los dialoguistas. Éstos siguen haciendo buena letra en las sesiones y están encerrados en una trampa: si se rebelan, dejan de ser beneficiados por los ATN para amigos, pero tampoco les sirve demasiado callarse y sacarse fotos.

En este limbo, el oficialismo pisa el acelerador. Por eso, va por más acuerdos de libre comercio -como con Nueva Zelandia de estos días- los cuales no se podrán modificar en el corto plazo, aun cuando pierdan la presidencial. De modo que quien lo suceda quedará entrampado en una maraña de comercio exterior compleja, la cual afectará a la industria argentina. Mientras el Central está cerca de alcanzar la meta de acumulación de reservas de este año, y el boom exportador le daría superávit de cuenta corriente, tiene las manos libres para hacer y deshacer a gusto y placer sin las restricciones históricas que aquejaron al país. Aunque la inversión extranjera siga siendo débil, pese a todos los anuncios, el crédito a privados continúe estancado, y sea necesaria una nueva ley de inocencia fiscal porque la existente no funcionó (tal como lo anticipamos aquí en la columna de fin de enero “Que la inocencia te valga”).

Para finalizar, esta semana se nos fueron el Indio Solari, Chunchuna Villafañe, Edgar Morin, Le Parc, Marjane Satrapi y “garrote” Sanfilippo. Noticias que nos obligan a recordar que en la vida (y la política) todo es efímero.

* El autor es consultor político.

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