21 de septiembre de 2025 - 00:10

En medio de la tormenta

Como señaló el ministro Fayad en declaraciones periodísticas, más allá del orden en las cuentas locales hay desequilibrios como resultado de pérdidas por coparticipación federal que repercuten seriamente en los números locales.

El gobierno nacional continúa transitando por un sendero político dificultoso, agravado, en gran medida, por el efecto de la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires y su consecuente repercusión en la economía. Una caída para la que la conducción económica no estaba preparada.

Cada semana es más frenética, en especial cuando el Congreso debe ocuparse de alguna decisión del Poder Ejecutivo. Con la presentación del proyecto de presupuesto para 2026, el presidente, además de ratificar el rumbo de su política fiscal estricta, mantiene la tirantez con su cada vez más nutrida oposición. Aunque si le aprueban esa ley fundamental probablemente logre atemperar tanto oprobio por su pertinaz estrategia de gobernar a través de decretos de necesidad y urgencia.

Otro clima político se observa en esta provincia. Por lo menos en la superficie, porque, crease o no, los desatinos y desajustes del gobierno nacional también van aflojando tuercas del andamiaje local.

Mientras tanto, el gobierno de Cornejo tiene preparado el presupuesto para el ejercicio 2026, pero, con lógica, ha decidido postergar unos días la remisión a la Legislatura para conocer con bastante precisión los números presentados en el suyo por el gobierno nacional.

En primer lugar, es probable que el análisis de la pauta nacional de recursos y gastos entre en la caldeada discusión preelectoral. Por lo tanto, no habría que descartar que el Congreso le dé su primer presupuesto al gobierno de Milei después de octubre, dependiendo siempre en gran medida de la predisposición del peronismo.

En Mendoza, en cambio, se supone que el oficialismo cornejista tiene los números de legisladores suficientes para sacar a flote su propuesta, que, no obstante, no podrá evitar quedar inmersa en el tire y afloje previo al 26 de octubre.

Luego de dos años en los que el presupuesto mendocino dependió de las reconducciones del nacional de 2023, esta vez el Gobernador celebró públicamente que la pauta de gastos y recursos fuera anticipada por el presidente de la Nación el lunes a la noche. Dijo que es bueno “que Argentina tenga un presupuesto con prioridades puestas en desarrollo humano y sectores productivos”, entre otras prioridades. Probablemente, un anticipo de apoyo por parte de los diputados y senadores que representan a Mendoza por el radicalismo. Por lo menos esa es la presunción luego de sus afirmaciones.

Además, como señaló el ministro Fayad en declaraciones periodísticas, más allá del orden en las cuentas locales hay desequilibrios como resultado de pérdidas por coparticipación federal que repercuten seriamente en los números locales. El fuerte ajuste dispuesto desde el arranque por la administración de Milei no tuvo exento de planteos desde las provincias. Y, como se ha visto recientemente, los reclamos seguramente perdurarán.

Ya en el plano político y partidario, el gobernador mendocino viene manteniendo equilibrio en medio de la tempestad que azota a la nave libertaria, lo que no significa que de tanto en tanto tenga que dejar aclarados algunos asuntos importantes para su gestión. El enojo que expresó Cornejo con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, por el demandado apoyo a los vetos presidenciales (una vez más y van…) demuestra principalmente el nivel de descontrol al que ha arribado la fuerza libertaria en el Congreso Nacional.

De acuerdo con lo que se supo, el gobernador mendocino, el entrerriano Frigerio y el chaqueño Zdero fueron los destinatarios principales de los reclamos del oficialismo nacional para buscar atemperar la votación en contra del miércoles. Atemperar, nada más, porque un puñado de votos más de ninguna manera podían impedir el rotundo rechazo al veto presidencial a los recursos para las universidades públicas.

Fue de algún modo el precio a pagar por los gobernadores amigos al Gobierno por la foto con las autoridades nacionales después de la derrota oficialista en la provincia de Buenos Aires. Justamente, Cornejo, Zdero y Frigerio fueron los únicos que aceptaron el convite libertario. Muy poco para las apetencias del mileísmo. El resto de los mandatarios provinciales que antes eran “héroes” para el Gobierno ahora transitan la “avenida del medio” de Provincias Unidas o directamente andan en sus cosas hasta que aclare (Salta, San Juan, San Luis, etc.).

Vistazo preelectoral

En el Pro mendocino transitan hacia las elecciones acompañando el protagonismo ganado por Jorge Difonso, que se ha convertido en el principal referente local de Provincias Unidas/Defendamos Mendoza y apuesta a poder pelear una banca en el Congreso Nacional. Un reencuentro que ha permitido disimular diferencias en algunos casos muy nítidas, aunque sea temporariamente.

Varios de los dirigentes del macrismo local, con su titular, Gabriel Pradines, a la cabeza, buscan mantener activo a ese espacio aprovechando este tiempo de campaña y apostando en muchos de los casos a los departamentos. No es una mala estrategia. Una especie de renovación que arranque en el ámbito municipal. Se verá.

En cuanto al espacio que comparten los demócratas y los libertarios distanciados de La Libertad Avanza, acentúan la postura a proponer a potenciales votantes: apoyo a las políticas de Milei, pero no a las de Cornejo. Como también hicieron aquí los macristas, siempre dijeron que el límite para apoyar a la Libertad Avanza en esta provincia era el Gobernador y por eso se mantuvieron aparte y formaron un espacio electoral independiente.

Al respecto, sostienen, entre otras consideraciones, que el acuerdo La Libertad Avanza-Cambia Mendoza difícilmente sea de gobernabilidad hasta 2027 y probablemente se disuelva después de las elecciones de octubre, postura a la que empiezan a suscribir varios que no necesariamente están dentro de dicho espacio liberal. Conjeturas atractivas.

Debe recordarse que demócratas y libertarios no alineados con Petri y Correa Llano estuvieron muy cerca de sellar un acuerdo con el Pro mendocino antes de que este espacio se incorporara sobre el cierre a Provincias Unidas.

Y por el lado del peronismo mendocino se mantiene la expectativa de crecimiento hacia octubre como consecuencia del indudable efecto del resultado electoral bonaerense. “Hace varios años que perdemos elecciones, pero no se puede decir que Mendoza es una provincia antiperonista. Tuvimos varios gobiernos”, señalan algunos sobre el derrotero local del PJ. En parte es como dicen, pero también deben advertir que las derrotas iniciadas en 2013, luego de dos gobiernos que no brillaron, juegan en contra. Y tal vez se pueda ver esta vez si los “caciques” que lideran varios departamentos son capaces de trascender sus propias fronteras. La recuperación de un voto peronista desencantado en elecciones recientes es parte del objetivo.

* El autor es periodista. [email protected]

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