Elecciones intermedias y reelección del gobernador

El autor de esta nota expresa su disidencia con la eliminación de las elecciones legislativas provinciales tal como acaba de proponer un senador oficialista, Néstor Majul. A la vez, sostiene que lo que debería permitirse es la reelección inmediata del gobernador por una sola vez.

Un senador provincial acaba de proponer la eliminación de las elecciones intermedias, aclarando que el proyecto no contempla la reelección en la categoría del gobernador. Esas propuestas de eliminación de elecciones intermedias, junto con rechazar explícitamente la posibilidad de reelección del gobernador me parecen cuestionables.

La eliminación de las elecciones intermedias se justifica con el insólito argumento de que “no se puede vivir en campaña permanente”. Enmascarado en este enfoque, parece evidenciar la preferencia por un enfoque autoritario, eliminando divergencias y rechazos legislativos.

Si la pretensión es eliminar los análisis y críticas que tanto partidarios del gobierno como opositores realizan periódicamente, el argumento resulta infantil. No se podrán acallar las críticas que se consideren válidas por el solo hecho de que no se avizora a corto plazo la realización de elecciones, aunque sí se lograría probablemente un indeseable enfoque unívoco en las decisiones legislativas.

Sin perjuicio de que esta propuesta se encuentra a contramano de lo que ocurre en los principales países democráticos del mundo, la realización de elecciones intermedias permite por lo menos dos objetivos: 1) Posibilita que los ciudadanos, transcurrido la mitad del periodo de gobierno, puedan convalidar la gestión o manifestar, expresando su disconformidad, la necesidad de ajustes en la misma. 2) Pero, además, como consecuencia de la atracción básica que reciben los candidatos al principal puesto ejecutivo, en las elecciones de gobernador se produce frecuentemente una tendencia hacia una polarización entre un par de partidos principales, arrastrando a las listas de candidatos legislativos que lo apoyan. Ello disminuye las probabilidades de representación de sectores minoritarios. En cambio, en las elecciones intermedias, tales sectores tienen mayores probabilidades de acceder a cargos legislativos, por la puja y discrepancia que se produce a nivel de candidatos de ese nivel, logrando una representación necesaria en toda democracia. Eliminar las elecciones intermedias es atentar contra la supervivencia de sectores políticos minoritarios, cuya existencia es necesaria para mantener determinados equilibrios.

La mención realizada sobre desechar la posibilidad de reelección del gobernador obliga también a una reflexión. En cualquier organización de envergadura, no es fácil conocer rápidamente todos los engranajes y funcionamientos existentes, lo cual es la dificultad básica para el ingreso al primer nivel de un completo extraño. Lo más frecuente en grandes empresas, cuando se produce por cualquier causa la sustitución del CEO o del gerente general, es nombrar a un gerente de área, que ya conoce el funcionamiento de la organización. Y, desde luego, tanto los CEOs como los gerentes generales permanecen largos años en la empresa, maximizando su rendimiento año tras año, en la medida en que profundizan su conocimiento de los factores que manejan.

Cualquiera sea la opinión sobre la gestión del Sr. Cornejo, no puede dudarse que, en este segundo mandato, su gestión será más fluida y será mejor gobernador que en el primero, ya que, en su primer mandato, debe haber efectuado un necesario aprendizaje durante los dos primeros años para poder conocer en profundidad todos los resortes y funcionamientos de los distintos sectores del estado provincial, incluso en sus relaciones con los poderes nacionales. Ahora, con ese conocimiento ya adquirido, seguramente logrará un mejor desenvolvimiento.

Si hay una reforma constitucional, este es el aspecto primordial y no una eliminación de elecciones intermedias que, en el fondo, parece sugerir, como decíamos, la preferencia por un enfoque autoritario, eliminando críticas y divergencias legislativas.

* El autor es profesor emérito de la UNCuyo.

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