En esta época de grandes avances tecnológicos, una especie de segunda revolución industrial, en dónde la IA gana protagonismo día a día, cabe preguntarnos hacia dónde va la aviación en esa materia.
Que la tecnología sirvió para hacer a los aviones más confiables no cabe duda alguna. Que le restó carga de trabajo al piloto, también es verdad. Pero el ‘caution o warning’ de la aviación es el factor humano. ¿Acaso somos reemplazables? ¿Acaso la fantasía del avión no tripulado, o tripulado a la distancia se convertirá en realidad en un futuro cercano?
En esta época de grandes avances tecnológicos, una especie de segunda revolución industrial, en dónde la IA gana protagonismo día a día, cabe preguntarnos hacia dónde va la aviación en esa materia.
El mundo analógico quedó atrás hace más de dos décadas, y rara vez se ve en un instrumental aeronáutico agujas cargadas a resorte. Lo que predominan son pantallas, y más pantallas, que incluyen grandes cantidades de instrumentos e informaciones. Los automatismos fueron también en aumento, produciendo que un piloto pueda volar manualmente el avión un promedio de 5’-7’ en un trayecto de dos horas, y los aviones tengan la capacidad de hacer un Autoland (aterrizaje automático). Hoy se monitorea (lo que se llama ‘pilot monitoring’) más de lo que se ejecuta manualmente.
Pero atentos, que esa reducción en la carga de trabajo del piloto no es tal. El monitoreo constante de todo lo que sucede en el avión es tan o más demandante que ir con los controles en las manos. Es deseable evitar la complacencia, esa actitud de dejar hacer, suponiendo que todo lo que hace la aeronave es correcto. Ese monitoreo requiere de la atención constante del/ los pilotos a cargo.
Mucho se habla también de los descansos a bordo. El avance de la tecnología acentúa la visión de algunos fabricantes de querer reducir la cantidad de pilotos en los vuelos de larga duración, de 3 a 2, y contar con turnos de descansos en pleno cockpit, mostrando eso como un gran adelanto. No adhiero a esa política, ya que está estudiado por médicos y científicos, que salir de un sueño profundo, y estar en conciencia plena puede demandar, si varios segundos, minutos. Por lo cual, la industria va a ir presionando a prescindir del material humano. Ya pasó con los ingenieros de vuelo que ocupaban su puesto de trabajo en las décadas de los ’70 y ’80 en los Boeing B747-200, e incluso los famosos Concorde, etc. Esos puestos fueron reemplazados por computadoras de a bordo más complejas que controlan todos los parámetros de motor, cantidad de fluidos, etc, sin la necesidad de ese ingeniero de vuelo sentado frente a múltiples ‘relojes’ interminables. Las nuevas versiones del Jumbo B747 ya no dispusieron de ese enorme panel de instrumentos, y el puesto de ingeniero de vuelo pasó a ser ‘jubilable’, como también el modelo del avión en breve.
Que la tecnología sirvió para hacer a los aviones más confiables no cabe duda alguna. Que le restó carga de trabajo al piloto, también es una verdad, y no una a medias. Se bajaron los índices de incidentes y accidentes, que se multiplicaban en los 70’ y 80’s. Se tendió a una aviación mucho más segura, con simuladores de última generación, que pueden replicar la mayoría de las fallas que pudieran ocurrir en un avión, y se entrenan todas. Pero el ‘caution o warning’ de la aviación es el factor humano. ¿Acaso somos reemplazables? ¿Acaso la fantasía del avión no tripulado, o tripulado a la distancia se convertirá en realidad en un futuro cercano? Si no ponemos frenos, si no preservamos la utilidad humana, corremos serios riesgos de que la tecnología nos lleve por delante y nos deje sin trabajo. Que seamos los próximos ingenieros de vuelo, teniendo que mutar como ellos lo hicieron hacia otro trabajo aeronáutico, porque dejaron de ser imprescindibles de la noche a la mañana.
Como en la película “Terminator”, en dónde las máquinas terminan siendo una verdadera amenaza, el paradigma de análisis hoy debería ser ese: ¿Cuál va a ser el costo definitivo de tanto avance? ¿Podremos ser sometidos, fagocitados por nosotros mismos a causa de la tecnología? ¿Cuál es la verdadera carrera que están jugando el ser humano y las grandes corporaciones? Beneficio enorme para unos pocos, y perjuicio para mucha más cantidad.
No olvidemos que somos lo más importante, y debemos prevalecer por sobre todo intento de reducción y reemplazo. Aún está fresco, aunque pasaron muchos años, esa sensación de pérdida, de la Revolución Industrial. Con esto no quiero decir que el avance de la tecnología sea malo, todo lo contrario, pero al igual que con la IA, debemos poner límites, por el peligro que implica empezar a desaparecer…
Ser reemplazados sería terrible e injustificable. La inteligencia humana debe emplearse correctamente y el fin último debería ser el progreso, pero al menor costo posible. La artificial debería estar claramente bajo nuestro dominio.
* El autor es Piloto de línea aérea. Escritor. @elpilotoqueescribe. Autor del ensayo: “Piloto Profesional: El camino para levantar vuelo”, ediciones Ciccus, 2023.