25 de enero de 2026 - 00:10

Derribando mitos: no somos una provincia cara

Un estudio a nivel nacional muestra que Mendoza es una de las más accesibles a la hora de llenar el changuito del supermercado.

Durante años se instaló la idea de que Mendoza era una provincia “cara”. Sin embargo, cuando se analizan los datos con rigor y se comparan realidades equivalentes, esa afirmación empieza a desdibujarse.

El relevamiento “Changuito Federal”, elaborado por la consultora Analytica, mide el costo mensual de una compra típica de supermercado —alimentos, bebidas, artículos de limpieza, de tocador, etc.— para un hogar promedio. No mide pobreza ni bienestar integral, sino algo más concreto y cotidiano: cuánto cuesta llenar el mismo changuito en cada provincia.

Los resultados son elocuentes. Con un valor cercano a los $807.000 mensuales para una familia tipo, Mendoza se ubica en el puesto 18 sobre 24 jurisdicciones. Esto significa que nuestra provincia está entre las más accesibles del país en precios de consumo básico.

La diferencia es marcada si se la contrasta con la Patagonia, donde llenar el changuito se encuentra entre los $840.000 y los $900.000. Pero el dato más revelador es otro: Mendoza también es más barata que varias provincias del NOA y que sus vecinos directos, San Juan y San Luis, donde a priori algunos podrían suponer que el costo de vida es menor. Los números muestran que no es así.

Este dato ayuda a desmontar uno de los mitos más persistentes del debate económico local: que Mendoza se destaca por precios altos dentro del interior del país.

El mapa de precios que surge del informe confirma, además, una realidad conocida: la Argentina es profundamente heterogénea. Las provincias patagónicas lideran el ranking de las más caras, mientras que el NEA y el AMBA concentran los valores más bajos. En ese escenario, Mendoza aparece en una posición claramente favorable, con precios de supermercado relativamente bajos en la comparación nacional.

Esto no es casual. La provincia combina:

  • una escala de mercado mayor que muchas jurisdicciones del interior,
  • una alta presencia de cadenas comerciales,
  • y una rotación de consumo que favorece la competencia y modera los precios.

Estos factores permiten que, aun con costos logísticos relevantes, el nivel de precios básicos se mantenga en rangos accesibles para los hogares mendocinos.

Mirar datos, no percepciones

El “ranking del changuito” deja una enseñanza importante para el debate público: las percepciones no siempre coinciden con los datos. Seguir repitiendo que Mendoza es una provincia cara no resiste un análisis comparativo serio cuando se observan los precios del consumo cotidiano.

Lejos de estar entre las más costosas, Mendoza se posiciona como una de las provincias más accesibles del país en precios de supermercado, incluso frente a distritos vecinos. En un país con fuertes diferencias regionales, este es un dato que merece ser destacado y puesto en valor.

Estos datos también ayudan a relativizar el debate sobre los salarios, cuando algunos aducen que Mendoza ya no paga los salarios de décadas atrás, pero no mencionan que los precios son más bajos que en otras provincias. La pintura debe verse completa, no solo en partes.

En fin, discutir el costo de vida con información precisa se vuelve clave para construir diagnósticos más justos y diseñar mejores políticas. En ese camino, los números muestran que Mendoza tiene una fortaleza que muchas veces pasa inadvertida: precios básicos competitivos para sus habitantes.

* El autor es senador provincial.

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