6 de abril de 2025 - 00:00

El vaso medio lleno

Si bien aún falta, a través de reformas de segunda generación, seguimos avanzando por el rumbo correcto. No obstante, la pieza que aún falta encajar proviene de la macroeconomía nacional.

El camino se construye por donde la huella avanza. La frase simboliza a la perfección estos 10 años de Cambia Mendoza en el gobierno, pero también los por venir. A través de un estilo homogéneo de gobernar, la Provincia ha logrado consolidar un orden, un rumbo definido. Nuestros pilares son claros: equilibrio fiscal, baja de impuestos, disminución de la deuda pública (menores impuestos futuros), subsidios inteligentes a la producción, baja de costos laborales (oficina de conciliación, más salas unipersonales), obra pública estratégica, entre los principales. Los servicios del Estado Provincial han mejorado mucho en estos años, con una planta de agentes públicos que ha disminuido. Es una huella que ha avanzado mucho, marcando el camino a futuro.

Al principio fueron reformas muy notorias, porque el desorden heredado del populismo era muy grande. Pero ahora las mejoras siguen, ya con reformas de segunda generación, menos grandilocuentes para los titulares, pero igualmente en la dirección correcta. Tomemos el caso de la minería del cobre, clave para diversificar nuestra matriz productiva: en el último año se ha avanzado más que en décadas. Pero no es cualquier minería la que se está proponiendo, sino una respetuosa de lo ambiental, y que además pueda coexistir con una vitivinicultura de alta eficiencia y con modelos de integración de alto valor agregado entre industriales y productores primarios (caso Simplot, de exportación de papas a toda Sudamérica). O veamos el Fondo de Resarcimiento, con 1.000 millones de dólares para reforzar la infraestructura de riego, de energía y demás palancas que sostienen la productividad de nuestra economía. O el camino que se está llevando en el campo de las energías renovable o del petróleo no convencional. Son todas reformas que profundizan la senda iniciada a fines de 2015, la de la búsqueda de una Mendoza más competitiva.

Así, nuestra estrategia también incluye seguir bajando impuestos, reducir aún más el tamaño del Estado, seguir aliviando la carga de los privados. Por ejemplo, se anunció hace poco, un cronograma gradual de rebaja en Impuesto a los Sellos (impuesto distorsivo), que finaliza con su eliminación total en pocos años. Son hechos concretos, palpables, no simple declaratoria. Ese es el rumbo que nos trazamos y hacia el que seguimos avanzando. En Cambia Mendoza hay un equipo que tiene claro el partido que juega y la meta hacia la que apunta.

Sin embargo, la pieza que aún falta encajar proviene de la macroeconomía nacional. La actual administración avanza en la dirección correcta, pero aún no ha terminado de generar todas las condiciones para el boom de inversiones privadas que Mendoza –y todo el país– necesita. Mientras tanto, nosotros venimos haciendo nuestra parte: en una década pasamos de un Estado ineficiente a uno inteligente, con bases sólidas para el desarrollo.

Por supuesto, siempre hay margen para mejorar. No somos ajenos a la autocrítica y sabemos que debemos ser aún más eficientes en áreas clave como educación, salud, seguridad y obras públicas, entre otras. Es por eso que valoramos las observaciones constructivas, tomamos nota de todas ellas. Pero lo importante es que, más allá de los matices, nadie pone en duda el rumbo de fondo: Mendoza avanza en la dirección correcta.

Para finalizar, nuevamente un reconocimiento especial a quienes, con sus análisis y críticas bien fundamentadas, nos desafían incluso hasta en nuestros mayores logros. Esa exigencia constante es la que nos mantiene alejados de la autocomplacencia y nos impulsa a seguir gobernando con dedicación, compromiso y la firme convicción de que Mendoza seguirá progresando en los próximos años, en la medida que se continúe por la huella trazada.

* El autor es senador provincial.

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