Hay edificios que guardan recuerdos. Otros conservan una parte de nuestra identidad colectiva. Y existen instituciones que además de formar parte del patrimonio histórico, representan una decisión política y social acerca de qué lugar debe ocupar el Estado en la vida de los más vulnerables. La Escuela Hogar Eva Perón, pertenece a esta última categoría.
Su valor no puede medirse solamente por sus paredes, instalaciones o su historia arquitectónica. Su verdadera dimensión está en la misión para la que fue concebida: garantizar educación, cuidado, alimentación, alojamiento, salud y oportunidades a niñas y niños que necesitan del acompañamiento integral del Estado.
Por eso cuando hablamos de la Escuela Hogar Eva Perón, no hablamos solamente de un edificio histórico. Hablamos de una conquista social, de una concepción de la educación pública y de una responsabilidad que atraviesa generaciones.
Que la Escuela Hogar Eva Perón, se haya convertido en Patrimonio Histórico, es contradictorio con que devenga una mera fachada.
El reconocimiento patrimonial de un inmueble impone obligaciones de conservación, protección y respeto por sus características históricas, de acuerdo con el régimen jurídico que efectivamente le resulta aplicable. Pero la preservación material no agota el deber de las autoridades provinciales cuando se trata de una institución de estas características.
La historia de la institución está vinculada a la concepción de la justicia social, que entendía que la igualdad no se garantiza solamente abriendo las puertas de la escuela. También exige crear las condiciones para que cada niño o niña pueda aprender, alimentarse, descansar, recibir atención médica y desarrollarse dignamente como lo soñó su fundadora.
Si el patrimonio representa la memoria de una política pública destinada a ampliar derechos, su protección debe contemplar también la continuidad y calidad de esa función social. De lo contrario, corremos el riesgo de conservar el símbolo y abandonar aquello que el símbolo representa.
La Responsabilidad de la Dirección General de Escuelas (DGE)
La Dirección General de Escuelas no puede desentenderse de la situación material, funcional y pedagógica de la Escuela Hogar Eva Perón. Como autoridad educativa provincial, tiene responsabilidades institucionales que deben examinarse a la luz de la normativa vigente, las competencias asignadas y las necesidades reales de la comunidad.
Las preocupaciones expresadas por integrantes de la comunidad educativa y familias de alumnos acerca del uso de los espacios, el estado de las instalaciones y la disponibilidad de servicios esenciales merecen una respuesta concreta, documentada y transparente.
Si existen sectores de la escuela destinados al funcionamiento de dependencias administrativas del gobierno escolar (por ejemplo: funcionamiento de la junta de disciplina en la casa de la dirección que históricamente tiene un valor importante o si se ocupan espacios destinado a los niños por oficinas administrativas), corresponde al gobierno informar qué actos autorizaron esos usos, cuáles son sus fundamentos, qué superficie ocupan y cómo se garantiza que no se perjudica la actividad educativa, ni la atención integral de los niños.
Si la enfermería escolar permanece cerrada, debe explicarse por qué, qué medidas se adoptaron para atender las necesidades sanitarias de los alumnos y cuál es el plazo previsto para restablecer un servicio adecuado.
Y si hay deficiencias edilicias o problemas de seguridad, la respuesta no puede limitarse a explicaciones formales: hacen falta informes técnicos, responsables identificados y un plan de acción con plazos verificables.
Se trata de exigir que la gestión pública rinda cuentas sobre decisiones que pueden afectar derechos fundamentales.
La DGE debe explicar a la comunidad, qué está haciendo para proteger integralmente a la Escuela Hogar Eva Perón y qué está haciendo dentro de su edificio.
El gobierno escolar, existe para servir a la educación. Ninguna reorganización burocrática debería reemplazar esa finalidad.
¿Dónde está la oposición cuando hay que defender a la Escuela Hogar Eva Perón? Porque la situación también interpela a la oposición política y a quienes ejercen funciones de representación institucional.
La defensa de la Escuela Hogar como Patrimonio Histórico Nacional, la educación pública y los derechos de la infancia no puede quedar subordinada a las conveniencias partidarias.
La Escuela Hogar Eva Perón merece una atención sostenida, seria y plural. La Legislatura Provincial tiene herramientas para promover pedidos de informes, impulsar debates y ejercer las atribuciones de control que le corresponden. Los Legisladores de la oposición al igual que los del oficialismo, deben preguntarse si han hecho lo suficiente para conocer la situación por la que atraviesa la Escuela Hogar, escuchar a su comunidad y promover soluciones.
No basta con invocar la memoria histórica en los discursos. Es necesario traducirla en iniciativas, controles y compromisos presupuestarios. Esto, es un llamado a que cada representante haga pública su posición, explique qué gestiones impulsó y contribuya a que las necesidades de la Escuela Hogar ocupen el lugar que merecen en la agenda provincial.
Una historia que obliga al presente
La Escuela Hogar Eva Perón, es parte de una historia educativa y social que merece ser conocida y protegida. Su nombre evoca una etapa en la que la asistencia, la educación y la ampliación de derechos ocuparon un lugar central en el debate político sobre las obligaciones del Estado.
Pero la memoria no puede convertirse en una ceremonia vacía. Recordar una institución significa asumir la responsabilidad de sostenerla, adaptarla a las necesidades actuales y garantizar que continúe cumpliendo su función.
Si la Escuela Hogar cuenta con una declaración formal de monumento o patrimonio histórico nacional es indispensable identificar la norma que así lo establece y sus alcances. Pues ese dato permite determinar qué autoridades deben intervenir, qué restricciones rigen sobre el inmueble y cuáles son las obligaciones de conservación aplicables.
Defender la Escuela Hogar, es defender una idea de Estado
La Escuela Hogar Eva Perón plantea una discusión que trasciende sus muros. Nos obliga a decidir si concebimos la educación pública como una prestación administrativa o como una política integral de derechos.
Una institución de estas características requiere coordinación entre autoridades educativas, organismos de protección de la infancia, responsables de la conservación patrimonial y representantes políticos.
La DGE tiene que hacer transparentes las decisiones relativas al edificio y garantizar las condiciones necesarias para el funcionamiento educativo. Los organismos de control deben intervenir dentro de sus competencias cuando existan elementos que lo justifiquen. La Legislatura debe ejercer su función institucional. Y la comunidad educativa debe ser escuchada, porque nadie puede defender adecuadamente la escuela hogar ignorando a quienes la sostienen todos los días.
La Escuela Hogar Eva Perón, no pertenece a una administración circunstancial, ni a una fuerza política. Su historia y su función social exceden a cualquier gobierno.
La Escuela Hogar Eva Perón, merece algo más que homenajes: merece hechos, respuestas y un compromiso institucional a la altura de su historia.
* La autora fue directora de la Escuela Hogar Eva Perón.