“Estamos extremadamente preocupados con estas inundaciones y deslizamientos en dos estados brasileños, Minas Gerais y Espíritu Santo”, dijo la presidenta Dilma Rousseff tras sobrevolar en helicóptero junto a varias autoridades la ciudad de Gobernador Valadares.
“Queremos impedir que haya muertos” cuando llueva y por eso “son muy importantes todos los mecanismos de alerta, o sea pluviómetros y radares, y un mapa de riesgos de todos los municipios en situación más grave, para poder alertar a la población”, indicó.
“A veces conseguimos hacerlo, muchas veces aún no lo conseguimos, pero vamos a luchar para hacerlo”, prometió.
La presidenta recordó la creación en 2012 de “una tarjeta electrónica de desastre” que permite a alcaldes y gobernadores saltar la burocracia y “hacer pequeños gastos” en ciudades en situación de emergencia con fondos federales, por ejemplo arreglar un puente que se cayó y está aislando a un barrio o suministrar agua.
Desde su creación hasta ahora, este sistema ha liberado unos 300 millones de dólares en ayuda de emergencia. Rousseff también firmó el jueves un decreto que simplifica la concesión de recursos federales para la prevención de catástrofes naturales, como obras de drenaje urbano y protección contra inundaciones.