Estados Unidos y México ajustan su estrategia conjunta frente al narcotráfico con objetivos a más largo plazo, como el desarrollo de la prevención y la justicia mexicana, mientras los cárteles siguen demostrando su poder de desestabilizar algunas regiones mexicanas.
Con una frontera de más de 3.000 km vulnerada constantemente por narcotraficantes con métodos cada vez más sorprendentes, como el uso de catapultas para lanzar droga por encima de la línea que divide sus territorios, la colaboración bilateral en este rubro será uno de los temas dominantes durante la visita del presidente Barack Obama a México el 2 y 3 de mayo. Se trata de la primera visita de Obama a México desde que Enrique Peña Nieto asumiera como presidente en diciembre de 2012.
El complejo tema de la estrategia bilateral antidrogas se organizó en 2007 en torno a la Iniciativa Mérida. En su diseño original, pactado por los ex presidentes George W. Bush (2001-2009) y Felipe Calderón (2006-2012), el programa otorgó 1.600 millones de dólares de las arcas del gobierno estadounidense en tecnología de punta para el combate a las drogas y capacitación de las fuerzas de seguridad, básicamente.