En un intento de redefinir la agenda tras los escándalos en Washington, el presidente Barack Obama dirigió su atención ayer a la economía, y dijo que los legisladores deben dedicar su tiempo a encontrar formas de impulsar el crecimiento y hacer que la gente vuelva a trabajar.
“Nuestro objetivo no puede desviarse”, comentó.
Obama realizó un vuelo corto por helicóptero a Baltimore, después de pasar de una erupción a otra durante las últimas semanas, desde las dudas sobre la forma en que su gobierno manejó el ataque mortífero del año pasado en Bengasi, Libia, hasta la revelación de que el Servicio de Rentas Internas había escudriñado a grupos políticos conservadores y que el Departamento de Justicia investigó los registros telefónicos de periodistas de la agencia The Associated Press y de sus fuentes confidenciales como parte de una pesquisa.
“Otros pueden distraerse por ir detrás de cada asunto fugaz que pasa”, dijo Obama. Pero la clase media siempre será mi prioridad. Punto. Sus trabajos, sus familias y sus comunidades”, destacó durante una visita a la empresa Ellicott Dredges, fabricante de equipo de excavación y bombeo para la industria minera.
La empresa, que contribuyó a construir equipos para excavar el Canal de Panamá, ha incrementado el número de empleos mediante sus ventas internacionales pese a la crisis económica. Obama recorrió las instalaciones de la planta y vio de cerca el proceso de ensamblaje, inclusive la fabricación de un equipo de excavación para un cliente en Bangladesh.
En su discurso a varios cientos de trabajadores y visitantes, el presidente resaltó el crecimiento de la economía, un descenso del desempleo a nivel nacional y la mejoría del sector vivienda y la industria automovilística. No obstante, dijo que Washington aún tiene que hacer más por construir una “creciente y próspera clase media” que impulsará el crecimiento económico aún más.
“Estamos listos para el progreso, pero nuestro trabajo no ha terminado y nuestro enfoque no puede desviarse”, dijo a los empleados de la planta. “Tenemos que centrarnos en nuestra economía y lograr que la gente vuelva a trabajar, así como en aumentar los salarios y que la manufactura vuelva a Estados Unidos de América”.'
“Eso tiene que ser en lo que pensemos todos los días”, dijo Obama.
Los comentarios de Obama parecían casi una súplica a sus adversarios políticos, e incluso a algunos de sus partidarios, de que se mantengan enfocados en la economía y el empleo y dejen de lado todas las interrogantes que han plagado al presidente. La batalla partidista siguió a Obama aun mientras viajaba al norte de la metrópoli capitalina, pues los republicanos compararon su viaje con un acto teatral.
El único representante republicano de Maryland, Andy Harris, dijo que el presidente debería quedarse en Washington para centrarse en su esfuerzo para crear empleo en proyectos como el oleoducto de Keystone XL, que podría llevar crudo desde el occidente de Canadá hasta Texas en la costa del Golfo de México y crear empleos.
Obama ha buscado respaldo para impulsar con mayor rapidez la creación de empleos y la reparación de carreteras, puentes y sistemas ferroviarios. Mencionó como ejemplo el proyecto recién aprobado para reemplazar al envejecido puente Tappan Zee sobre el Río Hudson en los suburbios del norte de la ciudad de Nueva York.
La Casa Blanca ha manifestado que ese tipo de proyectos de magnitud pueden tomar hasta 4 años para completar el proceso de permisos, pero múltiples agencias federales y estatales coordinaron las gestiones simultáneas a fin de reducir el tiempo a 18 meses. Obama firmó ayer un memorando en el que dispuso que las agencias sigan esas instrucciones y aceleren la aprobación para otros proyectos.