4 de julio de 2013 - 00:39

Obama, cauteloso y sin intención de intervenir

De Egipto a Siria e Irak y otros lugares, el gobierno de Obama está resuelto a mostrar que no irá muy lejos para ayudar a salvar de sí mismos a países sumidos en el caos.

El presidente de EEUU ha dejado en claro desde hace tiempo que está a favor de una política exterior de consulta y negociación, pero no intervención, con respecto a las turbulencias persistentes y muchas veces violentas a lo largo y ancho de Oriente Medio.

E incluso en momentos en que los militares de Egipto derrocaban ayer a su gobierno islamista, Washington mantuvo su enfoque de no intervención ante la agitación nacional en uno de sus más importantes aliados árabes.

La portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, dijo ayer, justo antes de que se anunciara el nuevo gobierno, que la administración Obama está preocupada por Egipto, pero pidió negociaciones para elaborar una solución.

Psaki evitó criticar directamente al derrocado presidente egipcio, Mohamed Mursi, cuyo paradero no se conocía de inmediato después del anuncio de los militares. Pero señaló que Mursi podría haber respondido a las preocupaciones de la opinión pública egipcia "y no aprovechó la oportunidad de hacer eso".

No debería ser ninguna sorpresa que Obama, quien está batallando con una economía en recuperación, no quiera verse arrastrado a más conflictos extranjeros.

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