4 de junio de 2013 - 22:57

Un nuevo muerto por la feroz represión en Turquía

El gobierno reconoció "la exagerada violencia policial" frente a "los legítimos y justos reclamos populares". Comenzaron huelga.

La policía volvió a utilizar bombas de gas lacrimógeno y cañones de agua a presión anoche para dispersar centenas de manifestantes en Estambul y en la capital, Ankara, en el inicio de la sexta jornada de protestas generalizadas en toda Turquía, coincidieron la prensa local y numerosos testigos.

Grupos de manifestantes trataron de concentrarse ante las oficinas del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, en las dos ciudades e ignoraron llamados policiales para dispersarse, de acuerdo con los periodistas e imágenes de televisión.

En tanto, la represión a las protestas sociales que comenzaron el pasado viernes en Turquía se cobró una segunda vida y obligó, por primera vez, a que el gobierno reconociera ayer la "exagerada violencia policial" frente a los "legítimos y justos" reclamos populares.

Por su parte, la Confederación Sindical de Trabajadores Públicos de Turquía (KESK), que representa a 240.000 miembros, comenzó una huelga de 48 horas "contra el Estado de terror" y en rechazo a la represión policial.

"Desde hace siete días la gente está en la calle y los sindicatos deben jugar también su papel en esto", había advertido ayer el secretario general de la KESK, Ismail Hakki Tombul, quien pidió que se concurra a los lugares de trabajo "vestidos de negro y permanezcan allí sin trabajar".

Fuentes oficiales anunciaron ayer que un joven de 22 años, Abdullah Comert, es la segunda víctima mortal de las masivas manifestaciones que comenzaron como una protesta pacífica contra la demolición de un parque en Estambul. La oficina del gobernador de la provincia de Hatay informó en su página web que durante una protesta a la medianoche, Comert recibió un disparo en la cabeza "proveniente de desconocidos".

Sin embargo, el diario BirGun informó que Comert, militante del Partido Republicano del Pueblo (CPH), principal partido opositor, recibió un disparo desde un vehículo blindado de la policía.

En tanto, el presidente de Turquía, Abdullah Gul, convocó al viceprimer ministro, Bulent Arinc, para discutir la situación.

Tras el encuentro, el vicepremier, se refirió a las protestas contra la demolición del parque en Estambul como "legítimas y justas", aunque rechazó el uso de la violencia. El número dos del Gobierno islamista moderado reconoció que "la exagerada violencia de la policía al comienzo de los incidentes en el parque provocaron una reacción".

El vicepremier dijo que el gobierno está "abierto a todas las reacciones", no obstante lo cual advirtió que la reacción "legítima y justa" de la gente en el parque "fue utilizada con abuso por grupos marginales ilegales".

Por su parte el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, quien está de viaje oficial hasta el jueves, insistió en culpar a la oposición, al sostener que las protestas están motivadas ideológicamente.

La violencia se había cobrado la primera víctima en la madrugada de ayer, cuando un joven murió al ser atropellado por un vehículo particular en Estambul.

Además, un manifestante está internado con muerte cerebral por un disparo en la cabeza y una mujer se encuentra en coma profundo a causa del impacto de un cartucho de gas en la cabeza.

Si bien las autoridades hablan de 160 agentes y 60 civiles heridos, el Colegio de Médicos precisó que la cifra de heridos es de 2.500 sólo en Estambul y Ankara, principales ciudades donde se desarrollan las protestas que se extienden por varias zonas del país.

Algunos policías en Ankara fueron vistos tapando los números de identificación de sus cascos.

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