Una desaceleración económica y caída en las inversiones mineras en Chile, el principal productor mundial de cobre, es el horizonte económico que enfrentará el nuevo gobierno que se definirá el domingo entre Bachelet y Matthei.
Una desaceleración económica y caída en las inversiones mineras en Chile, el principal productor mundial de cobre, es el horizonte económico que enfrentará el nuevo gobierno que se definirá el domingo entre Bachelet y Matthei.
Tras una expansión del Producto Interno Bruto (PBI) superior a 5% en los últimos tres años, la economía chilena cerraría este año con un crecimiento en torno a 4,2% y para 2014 el Banco Central proyectó una expansión en un rango de entre 3,75% y 4,75%.
"Se espera un crecimiento inferior al del presente año. Esto está acompañado de la desaceleración de la demanda interna y una caída en las inversiones", dijo el economista de la Universidad de Santiago, Francisco Castañeda.
"Está cada vez más claro que el próximo año vamos a enfrentar una situación económica con una desaceleración bastante marcada", coincidió el economista del instituto Nueva Economía, Hernán Frigolett.
En todo caso, de acuerdo al Banco Central, la inflación se mantendrá el próximo año por debajo de 3%, inferior al rango meta fijado por el instituto emisor, mientras que el desempleo se mantendría en torno a 7% de la fuerza laboral, después alcanzar niveles históricamente bajos en 2013 de 5,8%.
La caída en las inversiones, sobre todo mineras, estaría afectando a Chile, responsable de casi un tercio de la oferta mundial de cobre, equivalente a unas 5,6 millones de toneladas anuales.
La caída mundial en el valor de las materias primas, por la inestabilidad de la economía mundial, y una menor demanda de cobre de China, su principal comprador, cuya economía se ha también desacelerado, explicarían la postergación de varios proyectos ya anunciados. De los cerca de 100.000 millones de dólares en inversiones mineras proyectadas en Chile para los próximos 5 años se llegaría a ejecutar sólo un tercio.