Un millar de estudiantes opuestos al gobierno venezolano volvió a las calles de Caracas ayer de manera pacífica en una nueva jornada de protesta, mientras sectores oficialistas preparan una marcha "contra el fascismo" para hoy.
Un millar de estudiantes opuestos al gobierno venezolano volvió a las calles de Caracas ayer de manera pacífica en una nueva jornada de protesta, mientras sectores oficialistas preparan una marcha "contra el fascismo" para hoy.
Con banderas y pancartas en rechazo a la violencia y al gobierno de Nicolás Maduro, centenares de estudiantes se congregaron en la Plaza Altamira, en el este de Caracas y sitio habitual de protestas antichavistas, y bloquearon varias calles en homenaje a sus compañeros muertos en los disturbios del miércoles y para pedir la liberación de los detenidos.
"Estamos acá para exigir la libertad de los estudiantes y porque ya no podemos vivir en tanta violencia", declaró María Correia, de 20 años, estudiante de la Universidad Santa María, en la marcha que se desplazaba hacia la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Despiden a los muertos
Durante la mañana, en el oeste de Caracas, centenares de personas velaron los restos del activista prochavista Juan Montoya, muerto en los disturbios del miércoles. En una cancha de fútbol de Guatire, un suburbio de Caracas, se dio el último adiós al joven Bassil da Costa, uno de los fallecidos el miércoles en las filas opositoras.
El titular de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Juan Requesens, reconoció que ya fue liberado el 60% del centenar de estudiantes detenidos pero en la marcha de ayer, la liberación de los universitarios fue uno de los principales reclamos que tuvo que escuchar la administración de Maduro.
El origen de las protestas
Hace once días grupos de estudiantes y opositores al gobierno iniciaron en ciudades de provincia marchas contra la inseguridad, la inflación y la escasez de productos.
Caracas fue escenario el miércoles de la mayor protesta contra el presidente Nicolás Maduro, quien asumió hace diez meses tras la muerte de Hugo Chávez, con incidentes que dejaron tres muertos, decenas de heridos y un centenar de detenidos.
Además de balaceras aisladas y enfrentamientos a pedradas, grupos de manifestantes quemaron neumáticos, atacaron la sede del Ministerio Público en Caracas, tras lo cual fueron reprimidos por policías con bombas lacrimógenas.
La visión del Gobierno
Maduro, quién prepara un "plan de pacificación" y hoy participará en una marcha chavista en Caracas "por la paz", calificó la violencia como un "golpe de Estado en desarrollo" de grupos de ultraderecha vinculados con algunos partidos de la oposición. Esta atribuyó al gobierno la responsabilidad de los disturbios.
"Las manifestaciones pusieron en evidencia la crisis estructural, en términos políticos y económicos que vive Venezuela", explicó el sociólogo Ignacio Ávalos.
La televisión venezolana, según una ley sancionada años atrás, se abstuvo de difundir imágenes de los incidentes y el Consejo Nacional de Telecomunicaciones, órgano gubernamental regulador de empresas audiovisuales, había recordado el riesgo de sanciones para aquellos medios que hagan "promoción de la violencia".