El Niño traerá lluvias para la próxima temporada

Beneficiaría a los cultivos de la región centro del país pero podría ocasionar problemas de sanidad en nuestra zona.

Luego de un ciclo neutro, el Instituto de Clima y Agua del INTA, igual que los centros meteorológicos internacionales, pronostican un año Niño para la próxima campaña agrícola (2014-2015). Aún no se definió la intensidad que tendrá este fenómeno, pero se prevé que las lluvias lleguen para el verano, según destaca la publicación Inta Informa.

Stella Carballo, especialista del INTA, aseguró que “el fenómeno se va a dar, pero todavía no se tiene certeza de la intensidad que va a alcanzar”. La ocurrencia de las lluvias en el verano beneficiará el desarrollo y el rendimiento de los cultivos de la región centro. “A veces se reducen las superficies sembradas pero aumentan los rindes”, dijo Carballo.

Y agregó que “la posibilidad de conocer anticipadamente este fenómeno ayuda mucho a los productores”. Además, Carballo advirtió que los productores deben estar atentos porque “la persistencia de lluvias en los años Niño favorece el desarrollo de enfermedades fúngicas, como roya o fusarium”.

“Frente a un fenómeno fuerte, las consecuencias pueden ser graves en inundaciones y granizo. Como los fenómenos que se registraron en 1982-1983 y 1997-1998”, ejemplificó la técnica del INTA.

En cuanto a las zonas afectadas por este fenómeno, existe una influencia probada científicamente sobre el sureste de Suramérica: sur de Brasil, Paraguay, Uruguay, sector mesopotámico argentino y región pampeana. En esta línea, Carballo señaló que las intensidades varían según las regiones.

“En 1997-1998, por ejemplo, los excesos se registraron sobre la zona mesopotámica”, indicó, y agregó: “Hubo fenómenos que se repitieron sobre la franja semiárida y otros que profundizaron su gravedad hacia el Este del país”.

El cambio climático en América del Sur

Los expertos en clima de todo el mundo aseguran que las variaciones climáticas siempre existieron. Lo que es relativamente nuevo son los eventos extremos: inundaciones y sequías. El secreto estará en adelantarse y saber cómo actuar para maximizar los rendimientos.

De hecho, según el último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), una de las consecuencias estará en el aumento de rendimiento de los principales cultivos, en el sureste de América del Sur.

Graciela Magrín, especialista del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar, quien participó en la redacción del último informe, explicó que el incremento de los rindes, en el sureste del continente, estará asociado a los aumentos de las lluvias y cambios de las temperaturas”, señaló, y advirtió: “Los eventos extremos y las variabilidades interanuales provocan años muy buenos y, a veces, años muy malos. Lo mejor es adaptarse primero a la variabilidad interanual del clima”.

En este sentido, Magrín explicó que de un año a otro se registran variaciones en las lluvias que rondan del 50 al 70% entre un año y el otro, e incluso, hasta un aumento de 4 grados de temperatura promedio.

Los cambios en el uso de la tierra no son menos importantes. De hecho, Miguel Taboada -director del Instituto de Suelos del INTA- participó en el capítulo sobre el impacto en los ecosistemas naturales como la selva, los bosques, los pastizales y los sistemas de agua dulce, entre otros.

De acuerdo con Taboada, “el cambio climático es una realidad inocultable, que tiene consecuencias importantes sobre la movilidad y la extinción de especies”. Y ejemplificó: “Muchas especies de aves no tendrán la capacidad de adaptación suficiente, lo cual es un riesgo para la biodiversidad”.

“Los cambios en el uso de la tierra dejan huellas en el clima, sobre todo en las zonas tropicales y subtropicales”, señaló Taboada, quien advirtió: “La tala de árboles, en el Amazonas está produciendo un cambio en el color del suelo y eso impacta en el ciclo del agua”.

Según los especialistas, el campo argentino es uno de los que provoca mayores emisiones de gases de efecto invernadero y, además, el sector más afectado por el impacto.

“En regiones como la nuestra, donde el consumo energético y el desarrollo de la industria es menor, las emisiones del sector agropecuario tienen mayor peso relativo”, indicó Magrín.

Mejor prevenir

Para saber qué está pasando realmente con el clima, los especialistas recomiendan el monitoreo permanente, usar pronósticos para ver cómo se pueden adaptar los manejos de acuerdo al año -lluvioso o seco-.

Para evitar efectos negativos, Taboada explicó que existen estrategias que no requieren de grandes inversiones y los resultados de la aplicación marcan la diferencia. “Cambios en las fechas de siembra, generación de variedades adaptadas a estrés hídrico, resistencia a insectos, son algunas de las opciones para potenciar los beneficios”.

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