Cientos de personas se reunieron el viernes para recordar al nieto fallecido del activista de los derechos civiles Malcolm X, en tanto que varios oradores dijeron que Malcolm Shabazz iba por buen camino para forjar su propio legado.
Cientos de personas se reunieron el viernes para recordar al nieto fallecido del activista de los derechos civiles Malcolm X, en tanto que varios oradores dijeron que Malcolm Shabazz iba por buen camino para forjar su propio legado.
Más de 200 personas asistieron en Oakland al servicio religioso tradicional islámico efectuado en memoria de Shabazz, quien según las autoridades, murió la semana pasada de una golpiza que le propinaron por una cuenta de 1.200 dólares en un bar de la Ciudad de México.
La ceremonia de más de dos horas incluyó oraciones, cánticos, discursos y lágrimas. Muchos de los oradores dijeron que se relacionaron inicialmente con Shabazz, de 28 años, por su famoso abuelo. Aprendieron a apreciarlo y lo describieron como el "Joven Malcolm", un líder por derecho propio.
"Si pudiera poner en una palabra mi sentir por Malcolm sería ?inspiración', dijo a los presentes Hussein Mekki, procedente de Houston, Texas.
"Somos optimistas de que esto continuará y que él puede inspirarnos para el resto de nuestras vidas"', agregó Mekki, de 32 años.
El nieto del asesinado líder de los derechos civiles tuvo una vida problemática previa que incluyó haber incendiado el departamento de su abuela, hecho que resultó en la muerte de la viuda de Malcolm X, Betty Shabazz. Pasó también períodos en centros de detención juvenil y la cárcel. Sin embargo, los asistentes al servicio religioso dijeron que él buscaba redimirse con sus planes de escribir un libro de memorias y otro en el que condenaría la violencia juvenil.
Abdel Malik Ali, de 55 años, activista comunitario de Oakland, dijo que el "Joven Malcolm" parecía listo para fusionar la historia de Malcolm X con las experiencias propias a las que él describía como la "Generación Próxima".
"Buscaba su voz propia, su lugar propio en este mundo", dijo Alí. "Tenía sus luchas como todos los demás, pero finalmente asumió la gran responsabilidad de adoptar el legado de su familia, que es más difícil de lo que alguien pueda imaginar", apuntó.