Uniones ilegítimas, hijos extramatrimoniales. Un nieto de Nelson Mandela aireó ayer los trapos sucios de la familia mientras el ícono mundial sigue hospitalizado en “estado crítico pero estable” en Pretoria.
Uniones ilegítimas, hijos extramatrimoniales. Un nieto de Nelson Mandela aireó ayer los trapos sucios de la familia mientras el ícono mundial sigue hospitalizado en “estado crítico pero estable” en Pretoria.
Mientras eran enterrados de nuevo en el pueblo de Qunu los restos de tres hijos de Mandela exhumados la víspera, el mayor de sus nietos, Mandla Mandela, organizó una conferencia de prensa, difundida en directo para todo el país, para saldar las cuentas con varios miembros de la familia.
Mandla, que decidió por su cuenta en 2011 trasladar el cuerpo de su padre, de su tía y de su tío al pueblo natal de su abuelo, Mvezo, del que es el jefe tradicional, no apreció que quince miembros de su familia hayan recurrido a la justicia para trasladar los restos a Qunu, donde Nelson Mandela desea ser enterrado.
“Me encuentro en el centro del ataque de individuos que buscan un minuto de gloria y atención mediática a mi costa”, declaró. Aunque se defendió de querer “lavar ropa sucia en público”, atacó personalmente a varios de ellos.
A su tía Makaziwe: “En lugar de ser una fuerza de unidad, no ha hecho más que sembrar la división en la familia”.
A su medio hermano Ndaba: “Él sabe que mi padre preñó a una mujer casada y él es el resultado de este acto”.
A su otro hermano Mbuzo: “Fecundó a mi propia esposa” (Anaïs Grimaud, de la isla de la Reunión, a donde regresó después).
A juzgar por las primeras reacciones en Twitter, a los sudafricanos no les han hecho ninguna gracia estas declaraciones.
“Felizmente que el legado político de Mandela es demasiado fuerte para ser destruido”, “uno no elige a su familia”, “Quizá sea un Mandela, pero no creo que sea un Nelson...”, se podía leer en la red social.