26 de marzo de 2026 - 11:17

Volcanes, cascadas naturales y calles de piedras: el pueblo medieval que parece de otro mundo

ESPAÑA. Este municipio de la Garrocha tiene la mayor parte de su suelo dentro de un parque natural volcánico y fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1971.

A menos de dos horas de Barcelona existe un destino que combina la arquitectura medieval con un paisaje geológico único en Europa. Santa Pau, ubicado en la región de la Garrocha, ofrece a los visitantes la oportunidad de caminar entre trece volcanes y recorrer calles empedradas que parecen detenidas en el tiempo.

Santa Pau se encuentra enclavado entre las sierras de San Julián del Monte y Santa María de Finestres. Es el principal referente de fenómenos volcánicos en la Península Ibérica, lo que lo convierte en un punto de interés tanto para historiadores como para amantes de la naturaleza que buscan experiencias fuera de los circuitos convencionales.

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El Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrocha y sus cráteres

El entorno es famoso por albergar lugares como el volcán de Santa Margarita, el cual se puede explorar a pie o incluso mediante vuelos en globo aerostático para obtener vistas panorámicas de los cráteres. Además, la Fagueda de en Jordá, un hayedo que crece sobre una colada de lava, ofrece un paisaje singular ideal para caminatas familiares y rutas de senderismo.

El casco antiguo de la villa fue declarado Conjunto Histórico-Artístico Nacional en 1971. Sus calles estrechas y sinuosas están rodeadas por murallas que protegen tesoros como el castillo de los barones de Santa Pau, una fortaleza de planta rectangular documentada desde el siglo XIII que domina el paisaje desde lo alto de una colina.

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Arquitectura gótica y la famosa Ruta de las Pozas

En el corazón del pueblo destaca la Plaza Mayor, conocida por sus galerías porticadas y la iglesia de Santa María, una imponente estructura gótica del siglo XV construida tras la destrucción de la antigua parroquia por terremotos. Caminando por sus callejuelas se llega al Portal del Mar, un mirador natural desde donde se admiran los valles y las iglesias románicas de la región.

Para quienes buscan contacto con el agua, la Ruta de las Pozas sigue el curso del torrente de la Terrada hasta su unión con el arroyo de San Martín. Cerca del núcleo urbano se encuentra el Salto de Can Batlle, una cascada espectacular accesible a través de un recorrido sencillo pero de gran belleza visual. Esta combinación de agua, piedra y fuego volcánico define la identidad del municipio.

La experiencia se completa con la gastronomía local, protagonizada por las judías de Santa Pau, un producto con Denominación de Origen Protegida. La zona permite también realizar deportes de aventura, paseos a caballo y rutas históricas como la de "las tierras de los barones", que atraviesa hayedos y encinares hasta llegar al castillo de Finestres.

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