Estados Unidos dio un giro profundo en su política nutricional y reescribió sus guías alimentarias, un cambio que repercute a nivel global y que en la Argentina despierta especial atención por un punto sensible: la carne roja vuelve a ocupar un lugar central y se recomienda su consumo diario.
El anuncio se realizó este miércoles en Washington y estuvo encabezado por el secretario de Salud del gobierno de Donald Trump, Robert F. Kennedy Jr., quien presentó una actualización que modifica de manera sustancial la pirámide nutricional con las recomendaciones sobre carne, lácteos y grasas saturadas.
Las guías, que en Estados Unidos se revisan cada cinco años y sirven como referencia para políticas públicas, programas de alimentación escolar y criterios médicos, no sufrían cambios estructurales desde su creación en 1980, según evaluaron especialistas citados por The New York Times. Esta vez, la revisión fue drástica bajo el lema Make America Healthy Again (Hacer a América saludable otra vez).
La nueva pirámide nutricional que anunció el gobierno de Donald Trump
La nueva pirámide nutricional que anunció el gobierno de Donald Trump
Gobierno de EEUU
Cómo es la nueva pirámide nutricional que anunció el gobierno de Donald Trump
La nueva pirámide alimentaria invierte el esquema tradicional: la carne, el queso y la leche entera aparecen en los niveles superiores, con una imagen de un bife de novillo como símbolo.
Kennedy definió el cambio como “la reconfiguración más significativa de la política nutricional federal en décadas” y sintetizó el mensaje en una consigna directa: “Volver a la comida real”.
El principal enemigo, según esta visión, son los ultraprocesados. Abajo y en escasa cantidad.
Las directrices promueven priorizar proteínas de alta calidad en cada comida y alientan una ingesta de entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal, por encima de la recomendación histórica de 0,8 gramos.
“Estamos poniendo fin a la guerra contra la proteína”, afirmó Kennedy, quien sostuvo que deben combinarse proteínas animales y vegetales con grasas saludables provenientes de alimentos enteros como carnes, huevos, pescados, lácteos enteros, frutos secos, semillas, aceitunas y palta.
También se impulsa una reducción marcada de los carbohidratos refinados y de los alimentos altamente procesados, junto con una menor presencia de cereales integrales, que pierden protagonismo en comparación con versiones anteriores.
De esta manera, desaparece la guía visual MiPlato, que sugería dividir el plato en partes similares de cereales, frutas, verduras y proteínas.
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Panificados, al fondo de la pirámide y en escasa cantidad
El anuncio del gobierno de Trump derivó en críticas de la Asociación Estadounidense del Corazón, que valoró la promoción de frutas, verduras y la reducción de azúcares añadidos, pero advirtió que “nos preocupa que las recomendaciones sobre el condimento con sal y el consumo de carne roja puedan inadvertidamente llevar a los consumidores a exceder los límites recomendados de sodio y grasas saturadas”, principales factores de riesgo cardiovascular.
Si bien las guías mantienen el límite de grasas saturadas por debajo del 10% de las calorías diarias, el énfasis político y simbólico en la carne marca un quiebre cultural.