La operación para capturar a Maduro no tiene vinculación con la doctrina Monroe, un párrafo en el séptimo discurso al Congreso de su mandato el 2 de diciembre de 1823.
En el discurso del presidente Monroe en el que recuerda la neutralidad de Estados Unidos en la guerra de la independencia hispanoamericana destaca que el continente americano no debe ser objeto de futuras colonizaciones por parte de potencias europeas.
La operación para capturar a Maduro no tiene vinculación con la doctrina Monroe, un párrafo en el séptimo discurso al Congreso de su mandato el 2 de diciembre de 1823.
Ella fue inspirada por George Canning, el estadista inglés quien en 1822 asumió la cartera de relaciones exteriores del Reino Unido y quiso reconocer la independencia hispanoamericana. Su antecesor la postergaba ya que el monarca no estaba de acuerdo en enfrentar a Fernando VII que además le había garantizado a Gran Bretaña el acceso irrestricto a los mercados de sus antiguos dominios en caso de recuperarlos.
Canning celebra conversaciones informales con Richard Rush, el embajador de los Estados Unidos ante el Reino Unido y formaliza la “Propuesta de Canning” en la carta del 20 de agosto de 1823 en la que expresa: “Muy estimado señor: Antes de salir de la ciudad quiero dejar a usted de un modo más preciso, aunque siempre en forma extraoficial y confidencial mis ideas sobre la cuestión que discutimos brevemente en la última ocasión que tuve el gusto de verle. ¿No habrá llegado el momento en que nuestros gobiernos concluyan un acuerdo sobre las colonias hispanoamericanas? Y si podemos ultimar este arreglo ¿no sería conveniente para nosotros y benéfico para el mundo entero que los principios en que se basara nuestro pacto quedasen claramente definidos y que los confesásemos sin embozo? Por lo que a nosotros respecta no hay nada oculto”.
Y luego hacía la siguiente enumeración:
"1) Consideramos imposible la reconquista de las colonias por España.
2) Consideramos la cuestión de su reconocimiento como Estados independientes, sujeta al tiempo y a las circunstancias.
3) No estamos, sin embargo, dispuestos a poner obstáculos para un arreglo entre ellas y la madre patria, por medio de negociaciones amistosas.
4) No pretendemos apropiarnos ninguna porción de esas colonias.
5) No veríamos con indiferencia que una porción de ellas pasase al dominio de otra potencia.
Si estas opiniones y sentimientos son comunes al gobierno de usted y al nuestro, como lo creo firmemente, ¿Por qué vacilaríamos en confiárnosla mutuamente y hacer declaraciones a la faz de la tierra?”
Rush no sentía tener poderes para acordar con Canning, pero se entusiasmó con la posibilidad de una declaración conjunta anglo estadounidense e informó a la secretaría de estado de su país a cargo de John Quincy Adams. En los Estados Unidos estaban preocupados por la actitud de Gran Bretaña ante el gobierno liberal español surgido de la rebelión de 1820. Temían que a cambio de su apoyo los ingleses se quedaran con Cuba y Puerto Rico.
En realidad, Canning no tenía interés en una declaración conjunta con los Estados Unidos, pero introdujo el tema. Rush se encontró con evasivas y falta de respuestas a sus cartas. Es que el estadista inglés estaba acordando con el príncipe de Polignac, embajador de Francia en Londres, lo que se conoce como el Memorándum de Polignac. Este colaborador de los Borbones franceses restaurados en 1814 llegó al convencimiento que la independencia de los estados hispanoamericanos era inevitable, pero promovía la instauración de monarquías en los mismos. Canning logró desviar su atención hacia el apoyo a Fernando VII para restablecer su absolutismo con el envío de tropas francesas al mando del duque de Angulema.
En el discurso del presidente Monroe en el que recuerda la neutralidad de Estados Unidos en la guerra de la independencia hispanoamericana destaca que el continente americano no debe ser objeto de futuras colonizaciones por parte de potencias europeas. “El sistema político de las potencias europeas es esencialmente distinto al de América.., cualquier tentativa de ellas para extender su sistema a cualquier porción de nuestro hemisferio sería considerada por nosotros como peligrosa para nuestra paz y seguridad.”.... “En las guerras entre potencias europeas por cuestiones propias de ellas no hemos tomado nunca parte alguna ni interesa a nuestra política que la tomemos”.
Esta declaración aceptaba a los territorios en posesión europea como también a la reciente instalación de una monarquía en Brasil.
La realidad de la doctrina Monroe fue que en las crisis entre España y las repúblicas americanas, Estados Unidos no participó. No lo hizo en 1829 cuando Fernando VII intentó la reconquista de México con una expedición con base en Cuba. No reaccionó antes un ataque francés a México en 1837, ni en las intervenciones anglo francesas en el Río de la Plata. Tampoco con la recolonización temporaria de Santo Domingo por España ni sus ataques a Perú y Chile en 1866. Cuando Francia impone una monarquía en 1863 no reacciona, aunque Estados Unidos estaba en guerra civil. Antes en 1832 un navío estadounidense atacó y destruyó baterías argentinas en las Malvinas poco antes de la usurpación inglesa.
En 1889 en la conferencia panamericana pretendió ejercer un control hemisférico rechazado por la delegación argentina integrada por dos futuros presidentes Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña.
En 1903 cuando el presidente Roca reacciona ante el bloque y apoderamiento de las aduanas de Venezuela por potencias europeas y su canciller Luis María Drago elabora la doctrina que las deudas estatales no justifican el cobro por la fuerza militar, los Estados Unidos toman una posición ambigua, aunque finalmente actúa como mediador y logra condiciones favorables para Venezuela.
En conclusión, es la doctrina Canning- Polinag que el canciller inglés sugirió que la publicara como propia Monroe.
* El autor es presidente de la Academia Argentina de la Historia.