20 de mayo de 2026 - 10:30

Son hermanas de 15 y 17 años, perdieron su casa en Gaza y hoy convierten escombros en ladrillos reutilizables

Las adolescentes utilizan una mezcla de restos triturados, arcilla, ceniza y polvo de vidrio para crear bloques ligeros destinados a pavimentos y muros divisorios.

Tala y Farah Mousa, dos hermanas adolescentes desplazadas en Gaza, han sido galardonadas con el premio ambiental Earth Prize. Desde su tienda de campaña, desarrollaron un método para convertir los escombros de los edificios destruidos en ladrillos reutilizables. Su objetivo es transformar los restos de la destrucción en herramientas útiles para la reconstrucción inmediata.

Tala, de 17 años, y Farah, de 15, viven refugiadas tras el bombardeo de su hogar. Rodeadas por millones de toneladas de escombros que cubren las calles, las hermanas decidieron buscar una solución técnica entre las ruinas. Se negaron a ver los restos únicamente como un símbolo de pérdida y comenzaron a experimentar con los materiales disponibles en su entorno.

El método de las hermanas Mousa para convertir escombros en ladrillos

El proceso de fabricación consiste en triturar el cascote de los edificios y tamizar los restos antes de mezclarlos con otros componentes. Las hermanas integran arcilla, ceniza y polvo de vidrio para dar cohesión a la mezcla. El resultado es un bloque ligero y de bajo costo, diseñado para usos que no requieran carga estructural, como pavimentos, tabiques divisorios o lechos de jardín.

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Las adolescentes probaron la resistencia de sus prototipos ayudando a un vecino a asegurar su tienda de campaña durante un temporal. A pesar de haber perdido sus modelos iniciales durante un nuevo desplazamiento forzado, el proyecto obtuvo el reconocimiento como ganador regional de Oriente Medio en el Earth Prize. El premio incluye una dotación de 12.500 dólares que las hermanas planean reinvertir en la comunidad.

Talleres comunitarios y una apuesta por la reconstrucción desde adentro

El daño en la zona se estima en 70.000 millones de dólares, con una infraestructura devastada que ha desplazado a casi el 90% de la población. Ante la falta de una reconstrucción a gran escala por parte de agencias internacionales, Farah y Tala buscan que los propios habitantes participen en las obras. Su plan inmediato es organizar talleres para capacitar a unos 100 jóvenes en la fabricación de estos bloques.

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La meta es producir al menos 200 ladrillos iniciales utilizando la materia prima que abunda en las calles. Las hermanas sostienen que el uso de materiales locales permite avanzar sin depender exclusivamente de la ayuda exterior. Mientras otros ganadores del premio desarrollaron plásticos biodegradables en Irlanda o filtros de emisiones en Kenia, la innovación de las hermanas Mousa se centra en dar un nuevo inicio a partir de las ruinas.

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