14 de septiembre de 2026 - 12:20

Se está construyendo una "muralla de árboles" de 8.000 kilómetros que atravesará África, frenará el avance del desierto y ayudará a millones de personas con alimentos y trabajo

El proyecto impulsado por países africanos pretende restaurar 100 millones de hectáreas antes de 2030. Un mosaico de bosques, cultivos, pastizales y tierras.

De Senegal hasta el Cuerno de África existe uno de los proyectos ambientales más ambiciosos del planeta. Se llama Gran Muralla Verde de África y su área de intervención recorre aproximadamente 8.000 kilómetros a través del Sahel, la enorme franja ubicada al sur del Sahara.

La iniciativa fue lanzada por la Unión Africana en 2007 frente a problemas que se alimentaban entre sí: degradación de tierras, pérdida de productividad agrícola, sequías, pobreza rural y mayor vulnerabilidad frente al cambio climático.

Su objetivo para 2030 es restaurar 100 millones de hectáreas, capturar o evitar el equivalente a 250 millones de toneladas de carbono y crear 10 millones de empleos verdes.

Un mosaico de paisajes productivos recuperados

Una franja vegetal de unos 15 kilómetros de ancho atravesando el continente para funcionar como barrera frente a la desertificación.

Con el tiempo, esa concepción cambió. Hoy la Gran Muralla Verde se entiende como un mosaico de paisajes productivos recuperados, que puede incluir reforestación, regeneración natural, agroforestería, manejo del agua, restauración de cuencas, cultivos y protección del suelo.

Por eso, mirar un mapa satelital esperando encontrar una línea verde perfecta desde el Atlántico hasta el Mar Rojo lleva a una conclusión equivocada.

El verdadero objetivo es conseguir que millones de hectáreas degradadas vuelvan a producir vegetación, alimentos y oportunidades económicas.

Árboles que también pueden convertirse en comida e ingresos

La restauración no persigue solamente un beneficio ecológico. En Senegal, Burkina Faso, Nigeria y otros países, algunos proyectos incorporan jardines multipropósito, sistemas agroforestales, producción ganadera más sostenible y cultivos capaces de generar ingresos para comunidades rurales.

La lógica es que un terreno restaurado pueda ofrecer simultáneamente sombra, protección contra la erosión, mayor fertilidad, productos forestales, forraje o alimentos.

La UNCCD señala que la iniciativa pretende reforzar específicamente la seguridad alimentaria y las oportunidades económicas, además de reducir la vulnerabilidad frente a sequías y temperaturas extremas.

El proyecto avanza, pero está lejos de estar terminado

La propia Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación reconoce en su revisión de 2026 que existen problemas de coordinación, financiación, información incompleta y grandes diferencias entre países.

El sistema actual sigue incluso perfeccionando cómo medir los resultados. La plataforma de la UNCCD registra cientos de proyectos, pero solo una parte informa todavía utilizando indicadores armonizados, lo que dificulta establecer una única cifra totalmente comparable para toda la iniciativa.

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